Enfermo de amor de Steffi Hernández 006

Capítulo 6 Tres personas que dependen unas de otras

Zong Jinghao frunció el ceño, sintiendo que lo habían engañado.
La señora Yu ya se había levantado a preparar el desayuno en la sala de estar. Cuando vio a Lin Xinyan sentada en el sofá todavía con el pijama puesto, sonrió, y preguntó:
—¿Durmió bien anoche?
La señora Yu pensó que Zong Jinghao se quedaría con Bai Zhuwei y no volvería en la noche. Sin embargo, escuchó algunos ruidos en la madrugada y como se levantó a revisar qué había pasado, vio que Zong Jinghao había regresado y estaba dormido en su habitación.
Lin Xinyan era la esposa que la madre del señor había elegido para él y, a decir verdad, era buena. La señora Yu, quien siempre había cuidado del señor Zong, se sintió feliz de ver que por fin se había casado. El tono de su voz y su expresión facial eran demasiado entusiastas y al mismo tiempo eran íntimos de una manera inexplicable.
—Dormí bastante bien —respondió Lin Xinyan con una sonrisa rígida.
—Entonces vaya a cambiarse de ropa, de prisa, prepararé el desayuno y pronto podrá comer —dijo la señora Yu mientras entraba en el comedor y comenzaba a cocinar.
Lin Xinyan miró su pijama y recordó que la ropa que había llevado aún estaba en la habitación. Pensó que el hombre que estaba en aquel dormitorio ya debía estar vestido para entonces, así que se levantó y caminó hacia la habitación. Al estar de pie frente a la puerta, levantó la mano y tocó, pero no hubo respuesta. Entonces, tocó de nuevo y trató de empujar la puerta, la cual no tenía seguro en el interior, y así, se abrió mientras ella la empujaba. Una vez que la abrió, una fría atmósfera que se sintió como el invierno de diciembre la golpeó, sintiendo que los escalofríos del viento helado la hacían temblar y la arrastraban.
El hombre estaba sentado en la orilla de la cama mientras tenía una fría mirada clavada en un pedazo de papel. Ese papel era…
Poco después, Lin Xinyan vio que lo que tenía entre sus manos y el evidente desastre que estaba en el piso. Entonces, la invadió un sentimiento de humillación porque la habían espiado e invadido su privacidad, corrió hacia adentro de la habitación y le arrebató el papel.
—¿Cómo pudiste hacer esto? Revisaste las cosas ajenas sin el permiso del propietario. ¿Sabes lo que es la privacidad?
—Ja, ja —se burló Zong Jinghao—. ¿Privacidad? —Su falsa sonrisa tenía un aire particularmente aterrador—. ¿Te casaste conmigo mientras llevas en el vientre a un bastardo? ¿Cómo te atreves a hablar de privacidad ahora?
—Yo… yo…
Lin Xinyan quería darle una explicación, pero no podía encontrar la adecuada en ese momento. Zong Jinghao se puso de pie. Su caminar no era apresurado, pero tampoco era lento, sino que era rítmico; cada paso que daba se sentía como si la presión atmosférica se encerrara en la habitación. Unas nubes oscuras aparecieron sobre sus afiladas cejas.
—Dime, ¿cómo te justificas?
«¿Acaso planeaba que yo criara al hijo de alguien más sin que lo supiera? ¿Dejaría que el niño se convirtiera en el nieto mayor de la familia Zong? ¿El trato anterior solo era un truco que me propuso para jugar conmigo?»
Entre más lo pensaba, la expresión facial de Zong Jinghao se hundía más.
Lin Xinyan arrugó los labios mientras su cuerpo temblaba, continuaba retrocediendo y protegiendo su abdomen con sus manos por temor a herir al bebé que llevaba en su interior.
—No pretendía ocultarte esto, pero como nuestro matrimonio solo es una transacción, no te lo dije. No hay ninguna otra razón.
—¿De verdad? —El tono de voz de Zong Jinghao era espeluznante e intimidante en una forma inexplicable.
Lin Xinyan continuaba protegiendo su abdomen mientras daba unos pasos hacia atrás de manera calmada, y manteniendo la compostura, dijo:
—Es verdad. ¿Cómo se puede engañar a alguien con un asunto así? Si tengo pensamientos inapropiados, entonces mi muerte será dolorosa. Además, si en verdad te engañé, creo que tienes los medios para hacerme añicos, ¿no?
Aunque los movimientos de Lin Xinyan eran muy sutiles, Zong Jinghao podía notarlos mientras pasaba su mirada por su abdomen que ella aún protegía. Luego, clavó su mirada en el rostro de la mujer.
—¿Por qué no me diste una explicación clara desde el principio? — Zong Jinghao no le creyó tan fácil.
Lin Xinyan apretaba sus manos con fuerza sobre su abdomen, cuidándolo. Estar embarazada de ese bebé era algo demasiado inesperado para ella, pero era un miembro de la familia que tenía un lazo de sangre directo con ella. Ya había perdido a su hermano, así que deseaba que ese bebé naciera. De ese momento en adelante, las cosas podrían ser como antes. Los tres (su madre, el bebé y ella) podrían depender unos de otros. Al pensar en esa noche, no pudo evitar temblar con sudor frío en las palmas de sus manos.
—Yo… me enteré hace poco.
Ni siquiera se atrevió a decirle a Zhuang Zijin que no puso la lista de revisión en el hospital porque temía que la encontrara. No esperaba causar tanto alboroto, pero el ocultarlo también había provocado que Zong Jinghao sospechara que tenía razones impuras, ella solo tenía dieciocho años y de hecho…
«¿Qué tan promiscua es mi vida privada?»
—Más vale que te comportes en este mes. Si descubro que causas algún problema… —le advirtió él con un rostro demasiado sombrío.
—No, en definitiva no lo haré. Me comportaré y si me propaso, me pondré a tu disposición —prometió Lin Xinyan enseguida.
Aunque no pudiera ganarse su confianza, no debía hacer que él pusiera en tela de juicio sus razones. De por sí ya se encontraba en una situación difícil y si se conseguía un enemigo más, eso le resultaría desfavorable para poder recuperar sus pertenencias. Zong Jinghao se le quedó mirando de cerca, como si estuviera juzgando la credibilidad de sus palabras.
En ese momento, llegó la señora Chen para anunciar algo.
—El desayuno está listo.
—Limpia el piso. —Zong Jinghao entrecerró los ojos y reprimió su enojo.
Tras decir eso, se dio la vuelta y salió de la habitación. Tan pronto como se fue, las piernas de Lin Xinyan se debilitaron. Se apoyó sobre el mueble bajo que estaba a su lado, y se tomó un largo tiempo para recuperar fuerzas. Luego, se puso de cuclillas y recogió la ropa que estaba esparcida en el piso. Cuando sostuvo el reporte del ultrasonido del bebé en sus manos, unas lágrimas rodaron por sus mejillas y mojaron el papel, pero ella se limpió el rostro. No debía llorar, pues eso era una señal de debilidad, y no podía ser débil, ya que su madre y el bebé que llevaba en su vientre la necesitaban. Dobló el papel y lo guardó en la maleta. Luego, se cambió la ropa y salió de la habitación.
No había nadie en el comedor, y también había tazas de café y platos vacíos en la mesa. Era probable que Zong Jinghao hubiera terminado de comer y se hubiera ido. Lin Xinyan suspiró aliviada, puesto que de verdad se sentía reprimida al pasar tiempo con ese hombre. Después, tomó asiento en el comedor y se dispuso a comer.
Luego del desayuno, salió, debido a que le había dicho a Zhuang Zijin que volvería con ella y también temía que estuviera preocupada. Tan pronto como entró en la habitación, Zhuang Zijin la detuvo.
—El señor mayor de la familia Zong… —le dijo.
—Mamá… —Lin Xinyan hablaba con un tono muy serio, pues no quería hablar del tema—. Es un muy buen hombre. No te preocupes por mí.
Zhuang Zijin suspiró. Su hija, quien ya había crecido, tenía sus propias opiniones y no le gustaba escuchar demasiados regaños. Zhuang Zijin no podía evitar tener un sentimiento de pérdida.
—Me preocupé por ti. —Le preocupaba que aquel hombre tratara mal a su hija.
Lin Xinyan abrazó a su madre. No lo había dicho en serio, pero enfrentarse a Zong Jinghao y tratar de convencerlo, había drenado sus energías al punto en el que la había dejado exhausta.
—Mamá, es solo que estoy algo cansada, no lo decía en serio.
—Lo sé. No te culpo.—Zhuang Zijin le acarició la espalda, parecía que era capaz de sentir lo agotada que estaba—. Si estás cansada, duerme y descansa un rato.
Lin Xinyan asintió. Aunque no quería dormir, sí se sentía muy cansada; por ende, se quedó dormida cuando se fue a la habitación.
Por la tarde, Zhuang Zijin terminó de preparar el almuerzo y fue a hablarle para que se levantara y fuera a comer. En la mesa del comedor, Zhuang Zijin le sirvió arroz a su hija. Ella se sentía culpable con su Lin Xinyan, pues le había fallado en darle una niñez feliz y la dejó sufrir.
—Preparé pescado, tu favorito.
Lin Xinyan miró el pescado agridulce que estaba en la mesa y que su madre había preparado; tenía un ligero aroma a ese sabor. Ese platillo solía ser su favorito, pero ahora, le revolvió el estómago en cuanto lo olió y no pudo contener las náuseas.
—Yan…
Lin Xinyan no tuvo tiempo de dar explicaciones mientras se cubría la boca. Fue directo al baño y dio unas arcadas, al mismo tiempo que estaba inclinada de un lado del lavamanos. Zhuang Zijin se preocupó y fue con ella. Al ser una madre, su rostro se tornó algo pálido cuando vio la reacción de su hija; sin embargo, no podía creer lo que veía, pues su hija era muy conservadora y honesta. Nunca había tenido novio en la escuela y además era alguien con integridad moral.
—Yan, ¿qué tienes? —preguntó Zhuang Zijin con voz temblorosa.
De pronto, el cuerpo de Lin Xinyan se tensó y se agarró de la orilla del lavabo cada vez con más fuerza. Debido a que había decidido conservar al bebé, Zhuang Zijin debía saberlo tarde o temprano.
—Mamá, estoy embarazada.
Por un momento, Zhuang Zijin fue incapaz de mantenerse estable y dio un paso atrás. No podía creerlo, su hija solo tenía dieciocho años.

SIGUIENTE

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