Enfermo de amor de Steffi Hernández 012

Capítulo 12 De ahora en adelante, llámame Ruize

Él sabía mejor que nadie qué clase de mujer era Lin Xinyan. Zong Jinghao pensó en los documentos manchados de café y fue a su estudio para tomarlos y llevarlos a la empresa para que los reimprimieran. Tan pronto como entró, se dio cuenta de que alguien había tocado sus cosas que estaban en la mesa. Nadie, excepto la señora Chen o Guan Jing, ni siquiera Bai Zhuwei, había entrado nunca a su estudio.
«¿Esa mujer entró en mi estudio?» Se acercó a la mesa y encontró un documento con una traducción escrita a mano, así que se aproximó para tomarlo. Estudió el claro y elegante manuscrito y frunció el ceño. «¿Fue ella quien escribió esto? ¿Conoce el idioma del país A?» Zong Jinghao no podía creerlo.
Justo cuando puso el documento de vuelta en la mesa y quiso ir a ver a Lin Xinyan para preguntarle al respecto, una nota adhesiva se cayó del documento, la cual decía:
«Lamento haber entrado en tu estudio sin tu permiso, pero los documentos todavía estaban manchados por mi culpa, así que quise hacer lo que estuvo en mis manos para ayudarte a arreglarlo. El idioma del país A no es fácil de aprender, así que lo traduje al mandarín para tu comodidad. De esa forma estoy compensando el hecho de que estropeé tus documentos. —Lin Xinyan.»
Zong Jinghao sostuvo en sus manos la nota adhesiva y miró el contenido de los diez documentos traducidos, los cuales estaban todos escritos a mano. Fue entonces cuando su enojo hacia ella por haber entrado en el estudio sin su permiso disminuyó un poco. Miró la elegante letra y de pronto, sintió un poco de curiosidad por aquella mujer que de verdad conocía ese idioma tan poco común. Luego, dejó de lado la nota y se fue a la empresa con los papeles.
Ya era medio día cuando Lin Xinyan se levantó, sintiéndose algo avergonzada por haberse levantado tan tarde ya que la señora Yu ya le había preparado la comida.
—Es habitual que este lugar esté solitario. El señor nunca se queda a dormir aquí, pero después de que usted se mudó, da la impresión de que este sitio es un poco más vivaz —dijo la señora Yu con una sonrisa en su rostro.
Lin Xinyan también sonrió.
—¿La señorita Bai no venía antes a menudo?
Esta pregunta hizo que la señora Yu se quedara helada. «¿Acaso está celosa?» No obstante, Lin Xinyan no tenía ninguna otra intención al cuestionar eso, pues era una simple pregunta. A pesar de eso, se arrepintió de haberlo hecho.
—No venía muy seguido. El señor era indiferente con ella antes…
La señora Yu también se preguntaba por qué su actitud hacia Bai Zhuwei había cambiado después de ese viaje de negocios. «No se había enamorado de ella en todos los años anteriores, así que, ¿por qué lo haría en tan solo un par de días?» La señora Yu estaba desconcertada.
Lin Xinyan pensó en el dicho que decía que no se puede entender cómo funciona la mente de las mujeres, pero a ella le parecía que era el mismo caso respecto a los hombres. En especial en hombres como Zong Jinghao.
El trabajo para el que Lin Xinyan había aplicado fracasó y no quería quedarse sin hacer nada, ya que necesitaba tener un trabajo estable. Por el momento, sin duda no podría recuperar las cosas de su madre ni le quedaba mucho dinero. A pesar de que no tenía la necesidad de gastar mucho viviendo en ese lugar, su madre necesitaba el sustento. Por esta razón, al terminar de comer, salió en busca de un trabajo.
Era muy difícil conseguir empleo para aquellos como ella, quienes no tenían un título académico ni experiencia laboral. Después de ser rechazada en todos lados, Lin Xinyan solo pudo encontrar algunos trabajos de baja categoría. Había un restaurante de alto nivel que estaba contratando una mesera donde el puesto no requería antecedentes académicos; estaría bien siempre que fuera astuta y de ágil reacción.
Ahora, tenía que asegurarse de tener dinero en las manos, así que aplicó a dicho puesto. A pesar de que había fallado en conseguir un título académico, Lin Xinyan había ido al colegio, así que su forma de hablar y su comportamiento eran muy lógicos y además era capaz de actuar rápido. El gerente del restaurante le pidió que se presentara a trabajar al día siguiente.
Ahora que por fin había conseguido un trabajo, su humor mejoró.
Al salir del restaurante, caminó sola por la calle. Mientras el sol se ponía, un destello de luz roja y brillante se quedó en el horizonte, iluminando la vialidad, haciendo que la sombra de Lin Xinyan se volviera más grande. Estaba sola y eso la hacía parecer solitaria.
—Xinyan.
Después de escuchar eso, Lin Xinyan volteó la cabeza para ver de dónde provenía el sonido. Mientras tanto, He Ruize corría desde el otro lado de la carretera.
—Creí que estaba alucinando —dijo él sonriente.
—Doctor He. —Lin Xinyan también se sintió sorprendida de verlo de nuevo—. ¿Por qué todavía está aquí en China?
—Vine a trabajar aquí —respondió dudoso, mirándola.
Lin Xinyan pensó en cómo el otro día, el director del hospital lo había afanado él mismo y entonces lo entendió.
—La remuneración que le ofreció el hospital es muy atractiva, ¿verdad? —preguntó ella con cierta envidia.
Debido a que necesitaba cuidar de su madre, no había obtenido su certificado de graduación, así que le resultaba muy difícil encontrar un trabajo.
—Sí, lo es —respondió He Ruize con una amable sonrisa.
De no ser por el hecho de que ella no iba a regresar al otro país, él no habría decidido quedarse en China, sin importar lo buena que era la remuneración. Había demasiadas cosas y personas en China sobre las que él no quería pensar.
Lin Xinyan se percató de que estaba oscureciendo cuando miró al cielo. Ya habían pasado casi dos meses desde que había regresado y ahora, en realidad se sentía algo confundida y perdida. No estaba siendo fácil recuperar las cosas que alguna vez le pertenecieron. He Ruize percibió sus emociones y se acercó a ella para acomodarle el desordenado cabello detrás de la oreja.
—Dime si has enfrentado dificultades —dijo él.
En el pasado, él la había ayudado mucho; por lo tanto, se limitó a negar con la cabeza mientras sonreía. He Ruize había estado con ella por mucho tiempo, así que siempre sabía lo que estaba pensando. Prefería sufrir ella sola que tener que deberles favores a otros.
—Eres demasiado obstinada.
Tan obstinada que hacía doler el corazón de los demás. Lin Xinyan arrugó los labios. No se trataba de que no quisiera deber favores a otras personas, sino que temía no ser capaz de retribuirlo, puesto que no tenía nada.
—Está oscureciendo. ¿No quiere irse a casa, doctor He? —preguntó Lin Xinyan.
Antes, ella siempre se había dirigido a él como «doctor He».
—Yan. —He Ruize la miró de una forma seria—. De ahora en adelante, ya no me llames «doctor He». Llámame por mi nombre de pila, o por mi apellido. Nos conocemos desde hace mucho tiempo, pero tú sigues diciéndome «doctor He», lo cual me hace sentir como si fuéramos extraños. ¿Tú que piensas?
Lin Xinyan lo pensó por un momento. Ese hombre era mayor que ella y era quien la había cuidado como un hermano mayor.
—Entonces, ¿debo llamarte «Ruize»?
—Sí. —He Ruize aprovechó la oportunidad para acercarse a ella y abrazarla, sonriendo—. De ahora en adelante, llámame Ruize.
—Hao, ¿qué no es esa la señorita Lin?
Zong Jinghao, quien iba conduciendo, no se había dado cuenta de la gente que iba por la calle, pero al escuchar el recordatorio de Bai Zhuwei, volteó a ver…

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