Enfermo de amor de Steffi Hernández 017

Capítulo 17 Concibió un bastardo a sus dieciocho años

Zong Jinghao asintió, su fuerte mandíbula se tensó y dijo con suavidad:
—Cuéntame.
—Hace ocho años Lin Guoan y Zhuang Zijin se divorciaron, por lo que él envió a la madre y a la hija al país A. Nunca volvieron hasta hace poco, cuando Lin Guoan las trajo de regreso.
Zong Jinghao frunció el ceño. «¿Por eso sabía hablar el idioma del país A? ¿Era porque una vez vivió allí?»
—¿Eso es todo? —Era evidente que esto no le satisfaría.
Guan Jing dudó y continuó:
—Después de que Zhuang Zijin fuera enviada al país A, dio a luz a un niño que era autista y vivieron una vida difícil allí antes de volver aquí, el niño murió en un accidente de auto.
Zong Jinghao frunció el ceño y su mirada se volvió más seria. Así que la última vez que vio la tristeza en sus ojos, fue por su hermano. «Y su bebé…»
—¿Nada más? ¿Ningún otro hombre en su vida?
—No, solo un psiquiatra que era cercano a ella. —Guan Jing miró la información que los investigadores le enviaron—. Nadie más, nunca tuvo una relación en la escuela ni era cercana a otro chico u hombre.
Esto significaba que era probable que el bebé en ella fuera del psiquiatra. La razón por la que fue traída por Lin Guoan fue por su compromiso y ella amaba el dinero porque tuvo una vida difícil en el país A, por eso trabajaba como traductora para él y también trabajaba en un restaurante.
Mientras pensaba en esto las acciones de Lin Xinyan ya no eran un misterio para él y ahora entendía lo que significaban las palabras de He Ruize, sintiéndose confundido. Se dio la vuelta y miró el hospital una vez más, antes de bajar las escaleras y salir del hospital en su coche.
En el hospital, Lin Xinyan no había almorzado y ahora tenía hambre.
—Mamá, quiero comer Eight-Treasure Rice —Lin Xinyan tuvo el repentino deseo de comer algo dulce.
Zhuang Zijin había pasado por un embarazo, así que sabía que las mujeres embarazadas tenían antojos y eran exigentes con la comida. El viejo dicho decía que los antojos agrios eran para los niños y los picantes para las niñas. ¿Tendría una nieta o un nieto?
—Lo haré en casa.—Zhuang Zijin se levantó, pero le preocupaba que nadie se hiciera cargo de su hija en el hospital.
Lin Xinyan parecía saber en qué estaba pensando su madre, por lo que dijo mientras sonreía:
—Estoy bien, el médico solo ha dicho que descanse.
Si no estuviera preocupada por su bebé, ni siquiera estaría en el hospital. Zhuang Zijin asintió y le recordó que descansara bien antes de salir de la habitación. En tanto ella se adentraba en el distrito, fue detenida de repente por unas cuantas mujeres, todas provenientes a este distrito. Aunque no llevaban mucho tiempo ahí, no tenían reparos con los vecinos.
—¿Qué hacen aquí?—preguntó Zhuang Zijin frunciendo el ceño.
—¿Tu hija está embarazada antes de casarse? Tiene un bastardo dentro, ¿es cierto? —La que habló primero fue una mujer gorda de mediana edad que vivía al lado de la casa de Zhuang Zijin.
—Las dos siempre parecieron personas decentes. No puedo creer que su hija sea este tipo de persona. ¿No dijiste la última vez que tu hija solo tenía dieciocho años? —dijo la mujer gorda con agresividad mientras colocaba sus manos en la cintura.
Los colores en la cara de Zhuang Zijin cambiaron entre el rojo y el blanco.
—¿De dónde… de dónde has oído esas tonterías? —dijo con un tono tembloroso.
—¿Es un error? ¿Su hija no está embarazada?
La mano de Zhuang Zijin temblaba, pues su hija sí estaba embarazada.
—¡Una desgracia!
—¡Es cierto! Seduciendo a los hombres a una edad tan temprana. Siempre pensé que era una chica inocente, pero resulta que es una p*ta!
—¡Oye, oye! Esa apariencia ingenua es la que pone frente al mundo, pero en secreto ha estado haciendo cosas sucias.
—¡Cállate! No tienes derecho a decir esto!—Zhuang Zijin estaba furiosa, su rostro de apariencia gentil se torció en una máscara de ira.
—¡Si lo hiciste, no deberías tener miedo de los chismes!
Zhuang Zijin se aferró a su pecho y dijo con severidad:
—¡Mi hija no es el tipo de persona que creen que es!
Sintió que su corazón estaba a punto de ser destrozado por los demás. Su hija no era esa clase de persona. ¿Por qué querían herirla así?
—¿No? ¿Entonces por qué carga un bastardo dentro de ella a los dieciocho años?
Zhuang Zijin no pudo encontrar palabras para debatir eso ya que el hecho era que Lin Xinyan estaba embarazada. Sabía que embarazarse antes del matrimonio provocaría que la juzgaran, pero no había esperado esta de búsqueda de culpables.
—¡Quítense!—Zhuang Zijin los apartó y se apresuró a entrar en el distrito.
Aunque su corazón estaba lleno de frustración, pensar en su hija en el hospital la hizo hacer todo a un lado para concentrarse en hacer el postre para ella; creyó que tenía sus emociones bien controladas cuando volvió al hospital con la comida. Sin embargo, su hija había visto a través de su fachada.
—Mamá, tú…
—Estoy bien. —Zhuang Zijin no quería que su hija supiera las palabras que había escuchado ese día.
Lin Xinyan miró con atención a Zhuang Zijin, quien miraba hacia otro lado. Ella no podía mentir y cuando mentía, no podía mirar a los ojos a los demás, así que era obvio que mentía. Lin Xinyan no dijo nada al respecto y tomó el tan dulce Eight-Treasure Rice, pero no podía saborear la dulzura, solo la amargura.
—Mamá, mañana me darán el alta por lo que volveré a casa y te acompañaré unos días —dijo con la mirada caída.
Había pensado que la razón de la palidez del rostro de Zhuang Zijin era que su madre extrañaba a su hijo ya que ese había sido el trauma de su madre. Zhuang Zijin se sorprendió y la rechazó en un instante.
—No.
¿Qué tan mal se sentiría de escuchar esas palabras?
—Mamá… —Lin Xinyan frunció el ceño.
—Escúchame, no importa si solo es un trato o algo parecido. Ahora que estás casada con los Zong, deberías quedarte allí.—Zhuang Zijin fingió ser severa.
Las acciones de Zhuang Zijin eran demasiado inusuales para ella y Lin Xinyan no pudo evitar pensar en ello; entonces, permaneció en silencio. La comida que tenía en la boca era insípida y solo comía por el bebé que llevaba dentro. Estuvo inquieta durante toda la noche y fue hasta que el sol estaba a punto de salir se quedó dormida; sin embargo, solo fue un rato antes de despertarse.
Por la mañana, llegó He Ruize y Zhuang Zijin se fue a casa a cocinar para Lin Xinyan. Cuando su madre salió de la habitación, Lin Xinyan bajó de la cama. He Ruize se acercó para ayudarla. Ella levantó la cabeza y miró a He Ruize.
—Creo que mi madre me está ocultando algo.
—¿Qué? —preguntó He Ruize.
—No lo sé, quiero averiguarlo. —Ella dudó un poco antes de pedirle— : Esperaba que pudieras hacerme un favor.
—Dime.
—Quiero seguirla.
Y averiguar por qué su madre no quería que se fuera a casa. Antes, Zhuang Zijin había dicho que esperaba que su hija volviera a casa para poder cuidar mejor de ella; no obstante, había reaccionado de forma tan acalorada evidenciando que algo estaba pasando. La única familia que tenía ahora era su madre y no iba a dejar que su madre asumiera los problemas sola.
Ruize se aseguró de que ella podía caminar antes de acceder a ayudarla.
El camino era tranquilo. Zhuang Zijin se bajó del coche cuando llegó a la zona y entró en el edificio. Lin Xinyan la siguió de cerca. Al bajar las escaleras, vio el estado de su casa: la puerta y las paredes tenían escritas palabras críticas como «desgracia», «embarazo fuera del matrimonio» y estaban cubiertas de pintura.
Zhuang Zijin se puso delante de la puerta, temblando de furia para después tambalearse y derrumbarse.
—Mamá…
He Ruize corrió hacia ella y atrapó a Zhuang Zijin mientras se desplomaba.
—Primero hay que llevarla al hospital.
Era evidente que fue por las palabras en la pared.
Lin Xinyan ahogó un sollozo y asintió. Desde el accidente en el que su hermano murió y su madre salió malherida, se encontraba débil en cuestión física y se habría puesto furiosa al ver esto. Al colapsar de forma tan repentina, preocupó a Lin Xinyan.
Zhuang Zijin fue enviada a la sala de emergencias. Lin Xinyan se quedó inmóvil y de pie frente a la puerta, como si su alma hubiera abandonado su cuerpo. He Ruize la abrazó por los hombros y la consoló:
—No te preocupes demasiado.
Cuando Zong Jinghao llegó a su casa y se dio cuenta de que Lin Xinyan seguía en el hospital, arrancó su coche y se dirigió allí. Quizás era porque sabía que ella tenía una vida desafortunada o quizá porque era su mujer, ahora sentía un poco de compasión por ella. No la vio en la habitación.
Al salir, vio a Lin Xinyan abrazando a He Ruize en el pasillo; dicha esa escena provocó que una bola de fuego empezara a crecer en su corazón.

SIGUIENTE

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