Enfermo de amor de Steffi Hernández 019

Capítulo 19 Absurdo, pero memorable

Lin Xinyan pensó que estaba haciendo el ridículo. ¿No estaba también saliendo con Bai Zhuwei? De todos modos, su relación con He Ruize no era lo que él pensaba.
«¿Por qué pensaba que podía interferir en su vida?»
—Nunca he interferido en tu vida, así que por favor no interfieras en la mía…
Antes de que pudiera terminar la frase, sus labios se bloquearon porque sentía que las palabras se acumulaban en su lengua, pero no podían salir de su boca.
—Mmm…
Lin Xinyan por fin se dio cuenta de lo que estaba pasando y lo apartó. Volviendo en sí, Zong Jinghao dio un paso atrás y miró incrédulo a la mujer que tenía delante.
«¿Qué acabo de hacer?»
Bai Zhuwei siempre había tenido iniciativa, pero nunca había sentido el impulso de intimar con ella; sin embargo, cuando miraba los labios rosados de esta mujer abriéndose y cerrándose, su mente se quedó en blanco. Entonces, perdió el control e hizo algo inesperado.
Después de esa noche, Lin Xinyan nunca había tenido tanta intimidad con ningún hombre lo que la hizo sentirse avergonzada y atónita.
—¿Cómo… cómo pudiste? —Lin Xinyan se sintió invadida, pues no era alguien que se entregara a cualquiera.
«¿Qué derecho tenía de hacer esto?»
—Eres mi esposa —le dijo Zong Jinghao encarándola de espaldas.
Así que cualquier cosa que hiciera no era cruzar la línea. Lin Xinyan abrió los ojos ante una lógica tan retorcida.
—No somos marido y mujer, ¡esto es un trato!—La voz de Lin Xinyan temblaba.
Ella le tenía miedo a la intimidad con los hombres y aquella noche fue una pesadilla para ella, desde entonces rechazaba toda intimidad entre hombres y mujeres. Lin Xinyan estaba tan furiosa que no se dio cuenta de que Zong Jinghao estaba actuando de forma inusual, para ella su serenidad era solo una exhibición. Si Lin Xinyan hubiera estado tranquila, habría visto que las orejas de Zong Jinghao se habían enrojecido.
—Incluso si es un trato, nunca has dicho que durante este tiempo no podríamos hacer cosas de marido y mujer. —Se giró despacio y miró a Lin Xinyan, que parecía estar a punto de derrumbarse y frunció el ceño.
«¿Era mi beso tan tóxico como para que ella tuviera que derrumbarse? ¿O era porque se estaba reservando para ese hombre?»
Entonces se acercó poco a poco a ella.
—¿Qué clase de hombre es aquel que no puede proteger a la mujer que ama? ¿Qué ves en él que merezca la pena guardarte para él?
Lin Xinyan no sabía de qué estaba hablando.
«¿Qué quería decir con esto? ¿Estaba hablando de He Ruize?»
Justo cuando Lin Xinyan iba a preguntar más, Zong Jinghao ya había vuelto a su estado de calma, caminó y se sentó en la parte delantera del escritorio; luego, se inclinó con pereza hacia atrás con una de sus manos colocada de manera casual sobre el escritorio. Su rostro no mostraba ninguna emoción, como si no hubiera pasado nada.
—Puedo darte el terreno de Repulse Bay, pero… —Hizo una pausa—. No es gratis.
Lin Xinyan apretó las manos con fuerza y tembló. Un millón de pensamientos cruzaron por su mente, pero logró reprimir sus sentimientos ante el frívolo comportamiento de Zong Jinghao.
—¿Qué quieres? —preguntó con calma.
Zong Jinghao dijo aturdido con los ojos medio cerrados:
—No lo he pensado, te lo pediré cuando sepa lo que quiero.
Esto quizás era lo más impulsivo que había hecho en su vida. Era inesperado e incontrolable. Lin Xinyan frunció los labios, pues no sería fácil recuperar sus cosas de Lin Guoan, así que era ideal si podía conseguir algo que la pusiera en igualdad de condiciones con Lin Guoan.
—No te pediré que asesines o hagas actos inmorales —dijo Zong Jinghao de forma tentadora, aparentando saber cuáles eran sus preocupaciones.
—De acuerdo—respondió Lin Xinyan tras un momento de duda.
No tenía nada que perder, ¿de qué iba a tener miedo? Mientras más rápido pudiera recuperar sus cosas, más rápido podría llevar a su madre a dejar este lugar y establecerse en una vida tranquila.
—Te lo repito, sigues siendo mi esposa, ¡no puedes tener nada con ningún otro hombre!—Su pecho ardía con un fuego indescriptible al pensar en ella abrazando a He Ruize.
—Sobre eso…
—¡Puedes irte ahora!—Ni siquiera había terminado su frase antes de ser interrumpida por la voz de Zong Jinghao.
Él no quería escuchar a Lin Xinyan hablando de sus historias con ese hombre, pues solo lo hacía sentirse frustrado. Los labios de Lin Xinyan se movieron, pero no dijo nada y se fue.
En el momento en que la puerta se cerró, la serena compostura de Zong Jinghao desapareció, se frotó la frente ante sus impulsos. Sus labios se curvaron de forma inconsciente en una leve sonrisa cuando pensó en aquel breve beso, el cual dejó una profunda impresión en él. Sus dedos rozaron sus labios y pensó que aún podía saborearla en ellos, sin darse cuenta de que estaba sonriendo.
Fue absurdo, pero memorable y sus labios eran muy suaves, como los de Bai Zhuwei; sin embargo, después de esa noche ya no pudo encontrar fascinante el aroma de Bai Zhuwei. «¿Era debido a su cuerpo en esa noche?»
Esto se sentía extraño.
Después de salir del estudio Lin Xinyan no se quedó en casa, su madre seguía en el hospital y tenía que cuidar de ella. Justo cuando salió de la casa, se encontró con Bai Zhuwei, que había llegado a la villa.
Cada vez que la veía, Bai Zhuwei iba muy bien vestida y parecía elegante con su delicado maquillaje y su ropa bien ajustada.
—¿Vas a salir? —preguntó Bai Zhuwei con una sonrisa.
—Sí —contestó Lin Xinyan en voz baja.
No quería tener más interacción con esta mujer que parecía ingenua, pero era poco probable que lo fuera en verdad.
—Señorita Lin, usted lleva el bebé de otra persona y aun así se casó con Hao, espero que tenga claro que yo soy la que él ama, él solo se casó con usted por disposición de su madre.
Las palabras de Bai Zhuwei fueron directas. ¿Cómo podía Lin Xinyan no entenderlo? Zong Jinghao la amaba, eso Lin Xinyan lo sabía. ¿Tenía que repetirlo delante de ella otra vez? ¿Acaso se sentía insegura?
—Sé a qué atenerme, señora Bai, no necesita recordármelo.—Lin Xinyan sonrió.
Bai Zhuwei se quedó sin palabras y frunció el ceño; esta chica era joven, pero era madura. En ese momento, se dio cuenta de que el estudio se había abierto. No era más que una figura borrosa, pero Bai Zhuwei sabía que era Zong Jinghao. Los engranajes de su mente giraron, así que empujó a Lin Xinyan.
Lin Xinyan estaba embarazada y, como madre, estaba siempre atenta a la seguridad de su bebé. Cuando Bai Zhuwei estaba a punto de tocarla, la empujó hacia atrás casi de forma instintiva.
—¡Ah!
Bai Zhuwei llevaba tacones altos y no pudo equilibrarse después de ser empujada por lo que se cayó. Esto lo vio Zong Jinghao que acababa de salir del estudio, por lo que se acercó con rapidez y atrapó a Bai Zhuwei, cuyo corazón latía con fuerza al estar entre aquellos brazos y provechó la oportunidad para rodear su cuello con los brazos mientras decía con un tono asustado:
—Hao…
No terminó la frase, sino que se limitó a lanzarle una mirada de susto. Lin Xinyan salió de su trance y miró a los impresionantes ojos de Zong Jinghao en tanto él la miró con atención y le preguntó:
—¿Por qué hiciste eso?
Lin Xinyan estaba a punto de explicarle antes de que Bai Zhuwei la interrumpiera.
—No es nada, no es culpa de la señora Lin —dijo ignorándola.
Si Lin Xinyan no había entendido antes cuáles eran las intenciones de Bai Zhuwei, sería una tonta si no lo entendiera ahora. Ella sabía que su relación con Zong Jinghao era solo un trato. ¿Por qué tenía que inculparla? ¿De qué tenía miedo?
Lin Xinyan ignoró la mirada interrogativa de Zong Jinghao y dijo con calma:
—Yo no lo hice, pero no importa si me crees o no.
Se dio la vuelta y salió en cuanto terminó, pues no iba a admitir cosas que no había hecho. Tampoco permitiría que nadie dañara a su hijo. Incluso si volviera en el tiempo, ella seguiría haciendo lo mismo.
—¡Quédate ahí!

SIGUIENTE

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