Enfermo de amor de Steffi Hernández 020

Capítulo 20 ¿Cómo puede haber amor en la vida?

Lin Xinyan se detuvo y se volvió, vio que Zong Jinghao soltaba a Bai Zhuwei y caminaba hacia ella con pasos firmes. La fría sonrisa en sus labios era como una espada que se balanceaba hacia ella.
—¡Discúlpate con Zhuwei!
Lin Xinyan no se movió y nada más vio con obstinación su rostro enojado.
—No me disculparé con ella. —Aunque le tuviera miedo.
Ella no había hecho nada malo era Bai Zhuwei quien estuvo a punto de empujarla, ella solo se estaba protegiendo lo que era un instinto. ¿Por qué pensó que ella se disculparía?
La mirada de Zong Jinghao se quedó en su rostro obstinado y frunció el ceño. Nunca se había fijado en su aspecto, incluso cuando perdió el control y la besó, nunca la había mirado bien. Era delgada, su rostro era tan pequeño como del tamaño de una mano, tenía unos rasgos delicados que irradiaban ingenuidad y en ese mismo momento esos ojos brillantes lo miraban a él, obstinados y decididos.
Dos pares de ojos se miraban con atención y ninguno retrocedería ni un paso.
—¡La empujaste, así que tienes que disculparte!—Su tono seguía siendo frío, pero ahora le faltaba su mordacidad y parecía que estaba sorprendido por su expresión.
—Hao, de verdad que estoy bien solo fue un accidente, de verdad no es culpa de la señorita Lin. —Bai Zhuwei se acercó enseguida para interrumpir el enfrentamiento entre los dos; luego, se agarró al brazo de Zong Jinghao y dijo—: Hao.
Sacudió la cabeza hacia Zong Jinghao con ojos estaban llorosos y parecía que estaba sufriendo en silencio por haber sido agraviada.
—Hao, antes no estaba bien parada, tal vez porque mis tacones eran demasiado altos y en realidad no fue culpa de la señora Lin. —Intentó defenderse lo mejor posible para Lin Xinyan.
Zong Jinghao miró sus tacones. Eran altos, pero había visto a Lin Xinyan empujarla. «¿Qué estaba pasando?»
—Hao, creo que me torcí los tobillos, es doloroso.—La bonita cara de Bai Zhuwei se arrugó de dolor y a diferencia de su habitual serenidad, se veía linda.
Zong Jinghao alargó la mano para acomodar sus mechones desordenados detrás de las orejas. Esta mujer lo había seguido sin quejarse y se había sacrificado cuando él fue envenenado; aun cuando él la quería, ella no pedía ningún estatus oficial para estar a su lado, solo continuó a su lado en silencio.
Fue en ese momento cuando Zong Jinghao quiso darle un estatus oficial.
Él no la amaba, nunca había amado a ninguna mujer y no creía en el amor; apenas un mes después de la muerte de su madre, su padre se había casado con otra persona. ¿Cómo podía haber amor en este mundo? ¡Absurdo y ridículo!
—¿Eres tonta?
—Mientras pueda seguirte, haré todo lo que me pidas y no creo que sea tonto, creo que soy afortunada —dijo Bai Zhuwei inclinándose hacia sus brazos.
Lin Xinyan no tuvo el valor de seguir mirándolos, se dio la vuelta y se dirigió hacia la puerta. Una débil sonrisa apareció en la cara de Bai Zhuwei mientras la veía alejarse, así que no debería perder tiempo para quedarse en la villa y pasar tiempo con Zong Jinghao ahora.
Pensó que había ocultado bien sus emociones, pero Zong Jinghao lo había visto; aun así, no dijo nada ni preguntó nada, solo se volteó y entró en la habitación.
—Hao —Bai Zhuwei se apresuró a ir detrás de él.
Zong Jinghao le devolvió una mirada vacía que se posó en sus altos tacones.
—No lleves tacones demasiado altos, por si la próxima vez te caes de verdad. —Luego siguió caminando hacia el estudio; antes de entrar, se detuvo y dijo—: Hoy estoy ocupado. Deberías volver.
Antes de que Bai Zhuwei pudiera responder, la puerta del estudio se cerró y ella se quedó de pie mirando sus tacones. ¿Qué quería decir? ¿Estaba preocupado por ella? Sin embargo, parecía que quería decir otra cosa. Bai Zhuwei se adelantó y estaba a punto de llamar a la puerta antes de que la señora Yu la detuviera.
—¿No te ha dicho el señor que te vayas a casa?
Bai Zhuwei siempre supo que a la señora Yu no le caía bien. Ella había intentado muchas veces agradarle, pero los resultados habían sido desfavorables. La señora Yu no era una simple criada, sino que era quien había cuidado de Zong Jinghao desde joven, así que su palabra significaba algo para él.
—Señora Yu, solo quiero hacerle compañía ya que no parece estar muy feliz…
—La joven señora puede acompañarlo y es mejor que usted venga con menos frecuencia la próxima vez, no queremos que alguien diga que es su amante, eso arruinaría su reputación.
Incluso antes del matrimonio entre Zong Jinghao y Lin Xinyan, a la señora Yu nunca le había agradado Bai Zhuwei; desde que Zong Jinghao se casó con Lin Xinyan, sus frecuentes visitas y su intimidad con él la hacían parecer su amante y a nadie le gustaban las amantes, en especial las generaciones mayores, como la señora Yu.
—Hao me quiere a mí, no se casó con alguien de los Lin por voluntad propia; tú lo criaste, ¿no quieres que sea feliz? —A Bai Zhuwei le costó mucho no gritar esto.
No era más que una criada. ¡Qué despreciable era que actuara como si tuviera autoridad aquí!
—Creo que la señora tenía sus propias razones cuando organizó este matrimonio y el señor ya está casado. ¿Quiere la señorita Bai convertirse en el destructivo mal tercio en el matrimonio de otra persona? —A pesar de decir palabras duras, la señora Yu seguía siendo educada, así que se inclinó un poco hacia Bai Zhuwei, colocándose en una postura de invitación—. Señorita Bai, por favor.
Las manos de Bai Zhuwei en sus costados se apretaron con fuerza y temblaron de rabia, pero no pudo decir nada. Solo podía marcharse.
En el momento en que salió de la casa, la señora Yu cerró la puerta al instante; se puso rígida y se dio la vuelta para mirar la puerta bien cerrada. Había muchas expresiones en su rostro, feas y feroces. Zong Jinghao se paró frente a la ventana y observó aquellas expresiones que nunca la había visto hacer frente a él lo que lo hizo entrecerrar los ojos.
—Señor, ¿volverá la señora Lin para comer?
La señora Yu no estaba contenta con que no volviera la noche anterior y que se quedara solo un rato. Ya estaba casada con los Zong y era la esposa de Zong Jinghao, así que debería actuar como tal; además, acababan de casarse y ella se había quedado fuera toda la noche lo que no sonaba muy bien. Zong Jinghao pensó en su ingreso en el hospital y dijo:
—No se está sintiendo bien, en cuanto a la comida…
«Sí.» Zong Jinghao no tenía ni idea de si ella volvería en la tarde; en ese mismo momento se dio cuenta de que ni siquiera tenía sus datos de contacto.
La señora Yu suspiró.
«¿Qué les pasaba a los jóvenes de hoy en día? Los matrimonios no actuaban como si lo fueran. Estaban casados, pero no dormían juntos ni sabían dónde estaba el otro. ¿De verdad eran marido y mujer?»
—En realidad no entiendo por qué la señora insistió en este matrimonio —suspiró la señora Yu.
Tras la muerte de la señora, Zong Jinghao se había mudado y rara vez volvía a casa, así que pensó que la señora tenía intenciones ocultas con este compromiso. Ahora estaban casados, sin embargo…
El rostro de Zong Jinghao se volvió sombrío.
—La buscaré.
La señora Yu se quedó sin palabras y se sintió aún más melancólica. No estaban actuando como marido y mujer, sino como extraños. Zong Jinghao se puso la chaqueta que estaba en el sofá y salió de la casa con las llaves del coche en la mano.
En el camino al hospital, Zong Jinghao pensó en algo y llamó a Guan Jing.
—Organiza el contrato de la propiedad en Repulse Bay y envíamelo.

SIGUIENTE

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