Enfermo de amor de Steffi Hernández 024

Enfermo de amor novela Capítulo 24 Me gusta el padre de mi hijo_Las mejores novelas Romance | Miniread
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Zong Jinghao no pudo moverse a tiempo y solo pudo mirar como Lin Xinyan caía sobre él. Su frente golpeó la barbilla del hombre, lo cual resultó doloroso y sus labios tocaron una forma sólida que le trajeron una extraña sensación familiar.
Lin Xinyan estaba atónita por un momento, tan pronto como su mente volvió a funcionar, ella se apresuró a levantarse y fue ahí cuando se dio cuenta de que sus labios habían tocado su manzana de Adán. Ella sostuvo su frente dolorida mientras su rostro se volvía rojo debido a la vergüenza.
Los pensamientos de Zong Jinghao fueron confusos por un segundo después de eso y levantó la vista despacio para observarla.
—Si yo soy un bruto, ¿entonces qué eres tú?
Sin esperar una respuesta de Lin Xinyan, él se tomó su tiempo para sentarse y ajustar el cuello de su camisa, siguiendo a propósito con sus dedos el lugar donde ella lo había besado.
—Somos marido y mujer —dijo con una sonrisa astuta—. Si quieres un beso, puedes decírmelo. A mí no me importa.
Lin Xinyan estaba derrotada y sin palabras. «¿Quién quería besarlo? ¡Solo había sido un accidente!»
—¡Yo nunca querría besarte!—Ella se dio la vuelta y se fue, quería salir de la sala de estar lo más rápido posible.
Zong Jinghao se sentó inmóvil en el sillón, pues estaba enfadado por lo último que Lin Xinyan había dicho.
—Entonces ¿a quién quieres besar? —se burló—. ¿Al hombre que te embarazó?
En ese momento, el temor y la humillación se apoderaron de ella; no quería hablar sobre cómo había quedado embarazada, solo podía sentir el dolor de cabeza al escuchar las palabras crueles de Zong Jinghao. Ella debía mantenerse fuerte aun cuando su corazón sentía que iba a romperse.
—Claro… claro, me gusta el padre de mi hijo.
«Fantástico, esta mujer es increíble.»
—Espero que la señora Lin no haya olvidado que me debe algo. — Zong Jinghao se levantó, se sacudió el polvo imaginario de la camisa y levantó la cabeza poco a poco para ver a Lin Xinyan, quien se encontraba paralizada en la puerta de la habitación—. Necesito un traductor. Ven a mi oficina para que comiences a trabajar mañana.
Ella había aceptado el contrato que él le había dado a cambio, eso estaba bien ya que significaba que no le debería nada más.
—De acuerdo—respondió empujando la puerta para entrar en la habitación.
Cuando recordó el incidente que había sucedido antes, su rostro se sintió acalorado de nuevo. Ella nunca salió de la habitación para evitar encontrarse con él hasta que la señora Yu la llamó para cenar.
Zong Jinghao ya estaba sentado a la mesa mientras que la señora Yu servía la comida. Lin Xinyan se sentó y comenzó a comer con la mirada fija en la comida.
La atmósfera durante la cena era confusa y la señora Yu no podía comprenderlos, pues estaban casados pero se comportaban como dos extraños. Ella sirvió un plato con brócoli verde frente a Lin Xinyan.
—Al joven le gusta comer esto —dijo.
Él prefería solo sabores ligeros, en especial vegetales y la señora Yu, quien lo había cuidado siempre, lo sabía a la perfección. Lin Xinyan quedó sorprendida por un momento sin comprender lo que la señora Yu estaba diciendo.
«Si tanto le gusta entonces póngalo frente a él», pensó ella.
La señora Yu le guiñó el ojo como señal de que tomara algunos vegetales para Zong Jinghao, pero a Lin Xinyan le tomó un poco de tiempo entender lo que ella le insinuaba. Durante este tiempo en que ella no entendía, los ojos de la señora comenzaron a acalambrarse.
Lin Xinyan tomó un pedazo de brócoli a regañadientes y lo colocó en el tazón de Zong Jinghao, quien la miró mientras le sonreía. No podía hacer nada en contra el entusiasmo de la señora Yu ya que su intento por emparejarlos era demasiado obvio.
Zong Jinghao tomó despacio el brócoli, el cual estaba cubierto en una capa ligera de aceite y la luz hacía brillar el reflejo en sus ojos energéticos.
—La señora Yu conoce mis gustos mejor que nadie.
Ella sonrió.
—La señora aprenderá pronto, apenas acaba de entrar a la familia así que no conoce muy bien sobre esto.
La señora Yu había cambiado la forma en que se dirigía a ella ya que antes la llamaba señorita Lin. Aunque no estaba contenta pasando las noches lejos de casa, ella aún era la persona que la señora había elegido para casarse con Zong Jinghao. Era natural que ella quisiera lo mejor para ellos y que esperara que ambos vivieran como la señora deseaba.
Lin Xinyan casi se muerde la lengua debido a la sorpresa de escucharla decirle que ahora era la «señora»; luego, bajó la cabeza aún más y terminó la comida de su tazón de forma apresurada.
—Terminé. Tú puedes tardar cuanto quieras.
Justo cuando ella terminó esa oración, salió directo a su habitación.
—¿Qué le sucede?—La señora Yu estaba confundida.
Zong Jinghao la miró después de que su figura desapareció, esbozó una sonrisa en sus labios mientras que en sus ojos había un toque de rectitud desobediente.
—Tal vez no está acostumbrada a que la emparejen.
—Hago esto por ti —suspiró la señora Yu.
Entonces se dio la vuelta y se fue.
La única persona que quedaba en el área de la cena era Zong Jinghao, la luz brillante que provenía del cristal del candelabro en el techo lo cubría. Él tomó otro brócoli y lo masticó despacio.
Al día siguiente, después de que Zong Jinghao se fuera a la oficina, Lin Xinyan también salió de casa. Como ella había prometido trabajar en la oficina, debía renunciar a su trabajo en el restaurante, pero primero debía ir a ese lugar. Cuando se estaba cambiando los zapatos en la entrada, la señora Yu se acercó.
—¿Vas a salir? —le preguntó, a lo que Lin Xinyan asintió—. Vuelve temprano y no te quedes en la calle toda la noche, eres una mujer casada —le recordó la señora Yu.
—Está bien.
Lin Xinyan salió tras ponerse los zapatos y avanzó hasta la intersección de la calle principal para detener un taxi ya que no había transporte público ahí. Justo cuando comenzaba a trabajar en el restaurante, le habían pedido que se fuera y ahora, debía renunciar. El gerente no estaba muy feliz con la decisión.
—Si no querías el trabajo, entonces, ¿para qué viniste? Sólo estás alterando nuestro ritmo de trabajo.
Lin Xinyan se sintió arrepentida.
—Lo siento, de verdad lo siento mucho.
La cara del gerente era sombría. Él estaba a punto de abrir la boca cuando el supervisor entró y le dijo que necesitaba ayuda.
—Puedes ayudarnos por ahora —le dijo mirándola—. Cuando estemos menos ocupados, podrás irte.
—Está bien. —Lin Xinyan estuvo de acuerdo con las éticas profesionales.
Así, ella se puso el uniforme de trabajo, pero parecía que estarían ocupados todo el día.
—Estos son para la mesa 88 —informó el chef para que sirviera la comida.
Lin Xinyan tarareó en respuesta, después colocó los delicados platillos en la charola y se dirigió hacia la mesa.
Ella empujó la puerta para abrirla con una mano, mientras que con la otra balanceaba la charola; la mesa era espaciosa y estaba iluminada con una luz brillante, la cual le daba un aspecto de privacidad. Frente a la mesa redonda de caoba había dos personas y ella conocía a una de las dos, ese era Zong Jinghao. Ambos estaban sorprendidos de verse.
Tang Che, el presidente de HSBC parecía estarle diciendo algo a Zong Jinghao, pero en el momento en que alguien entró, dejó de hablar. Lin Xinyan bajó la cabeza y sirvió los platillos de la charola a la mesa.
—Las meseras en Court Lan Gui son cada vez más jóvenes. —Había una sonrisa en el rostro de Tang Che mientras sus ojos miraban de arriba abajo a Lin Xinyan.
Ella se sintió molesta, estaba a punto de irse cuando Tang Che le sostuvo la muñeca; luego, miró a Zong Jinghao y sonrió mientras decía:
—Déjala que se quede con nosotros y que nos sirva unos tragos.
La sonrisa en el rostro de Zong Jinghao se congeló despacio y ocultó su seria y oscura mirada.
—Presidente Tang, ¿sabe de qué estamos hablando?
—No es necesario que estés aquí —dijo levantando la mirada hacia el rostro de Lin Xinyan.
Ella se apresuró y salió con la charola. Guan Jing frunció el ceño mientras estaba detrás de Zong Jinghao, quien no estaba satisfecho con la presencia de Lin Xinyan. ¿Por qué estaba ella aquí? Si alguien supiera sobre su relación con Zong Jinghao, ¿cómo serían los rumores de la gente sobre ellos? Eso sería algo vergonzoso para él y su desagrado por Lin Xinyan se profundizó.
—Este restaurante está mejorando su administración; la comida es buena e incluso el servicio es único, la chica que acaba de venir tenía la piel tan clara como el jade blanco y estoy seguro de que puedo rodear su cintura con un abrazo…
—Presidente Tang, permítame servirle un poco de vino —irrumpió Guan Jing.
No fue hasta entonces que Tang Che había notado la expresión sombría en el rostro de Zong Jinghao y sonrió a modo de disculpa.
—Estaba fuera de tema.
Cuando Lin Xinyan salió, suspiró hondo, pues nunca pensó que se encontrarían tan rápido después de esta mañana. Después de la hora pico, el gerente por fin la dejó irse; entonces, se cambió de ropa, salió y miró a Guan Jing parado en la entrada.
Él no mostraba una expresión feliz en su rostro, la miró con indiferencia.
—El señor Zong la está esperando. Vamos.
Lin Xinyan lo siguió.
—Mamá, vi un vestido Chanel que me gustó. ¿Me lo compras después de comer?
Lin Yuhan salió tomada de la mano de su madre.
—Claro que sí, lo mejor para mi hija.
Madre e hija hablaban felices mientras caminaban, parecía que ambas también comerían en Court Lan Gui.
Los pasos de Lin Xinyan se debilitaron cuando vio a ese par.

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