Enfermo de amor de Steffi Hernández 027

Enfermo de amor novela Capítulo 27 Bebé, por favor se fuerte_Las mejores novelas Romance | Miniread
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Lin Xinyan se calmó a sí misma.
—Señor, podría regresar por favor, creo que olvidé algo en la empresa. —El taxista pretendió no haber escuchado nada, así que ella levantó la voz y dijo—: ¡Por favor, detenga el auto!
El taxista aceleró y en lugar del tono gentil que usó antes, ahora sonaba mucho más frío.
—Aún no hemos llegado.
En ese momento, Lin Xinyan sintió que su respiración se aceleraba. Su mente le decía que no entrara en pánico ahora y movió rápido su mano en un intento por sacar su teléfono para pedir ayuda, pero el conductor vio sus intenciones y pisó los frenos. Sin previo aviso, el teléfono de Lin Xinyan cayó de su mano.
—¿Quién… quién eres? ¿Qué es lo que quieres? —Lin Xinyan se obligó a reprimir el pánico y terror que sentía para calmarse.
El conductor pisó el acelerador y la miró a través del espejo retrovisor.
—¿Hizo enojar a alguien, señorita? Yo solo hago lo que me pidieron.
Ella sentía que el corazón se le salía y sus manos temblaban. ¿Quién quería hacerle daño? ¿Bai Zhuwei?
—¡Puedo pagarte!—Lin Xinyan trató de negociar con él.
El taxista la miró. Ella vestía con ropa barata, misma que no usaría la gente rica, así que no creía en sus palabras.
El lugar parecía cada vez más remoto y el corazón de Lin Xinyan se endureció. Si ella saltara fuera del auto, tal vez tendría oportunidad de vivir, pero si continuaba dentro no podría imaginarse las consecuencias. Apretó sus manos y por fin tomó una decisión, abrió el seguro del auto y empujó la puerta.
Mientras tanto, el conductor la miró.
—Incluso si no te mueres al saltar, tu cuerpo se desangrará por las heridas. ¡No puedes escapar!
Aun si no podía hacerlo, ella no seguiría dentro del auto con aquel conductor ya que eso sería un desastre. Ella estaba asustada, pero no tenía otra opción.
—Bebé, por favor se fuerte —dijo tras acariciar su vientre.
El feroz viento silbaba y enredaba su cabello, pero ella estaba determinada y reunió todo su coraje para saltar. El auto había estado acelerando, así que cuando saltó, sus rodillas fueron las primeras en impactar contra el suelo y se tumbó sobre el pavimento. Al instante, un dolor intenso invadió sus rodillas y la sangre comenzó a brotar en sincronía con las olas de dolor.
Sin embargo, ella no tuvo tiempo de mirar, solo se levantó y comenzó a correr. El taxista nunca pensó que ella tendría el valor para saltar, así que detuvo el auto y comenzó a perseguirla. Lin Xinyan cojeaba así que no podía correr rápido. Cada vez que levantaba las piernas podía sentir un inmenso dolor, pero ella perseveró porque sabía que una vez que se detuviera, estaría condenada.
—¡Alto ahí!
En un parpadeo, el taxista parecía que iba atraparla y ella solo pudo correr con desesperación. Y así lo hizo. Había algunas luces cerca en el bosque, quizás había alguien ahí. Ella solo podía pedir ayuda, ya que no podía escapar por su cuenta, entonces se adentró en el bosque hacia las luces gritando y pidiendo ayuda mientras corría, esperando atraer la atención de alguna persona.
El conductor era fuerte y Lin Xinyan estaba herida y debido a eso, logró atraparla.
—¡No pienses en escapar!
Él la arrastró hasta la carretera y trato de meterla dentro del auto; sin embargo, ella se dio la vuelta y le mordió el brazo. El taxista gritó y la abofeteó.
—Maldita p****, ¿cómo te atreves a morderme?
Lin Xinyan se aferró mientras su boca se llenó con un metálico sabor a sangre. Él la liberó al sentir el dolor, mientras que ella luchaba. Esta vez, ella corrió aún más rápido.
—¡Quédate ahí!
Él continuó persiguiéndola, pero tropezó y eso le dio más tiempo para escapar; solo cuando estuvo cerca de las luces se dio cuenta que estaban en una villa y golpeó la puerta con fuerza.
—¿Hay alguien adentro? ¡Ayúdenme!
La puerta se sacudió debido a los fuertes golpes. Para ese momento, el taxista ya se había recuperado. Él miró a Lin Xinyan atrapada.
—¡Corre! ¡Sigue corriendo! ¡Veamos qué tan lejos puedes llegar!
Ella lo ignoró y siguió tocando con más fuerza.
—Alguien, por favor… —Antes de que ella terminara esa oración, la puerta se abrió despacio y una figura delgada salió detrás que se paró contra la brillante luz, así que ella no podía verle el rostro; ella solo entrecerró los ojos y le dijo—: Ayúdeme.
Tan pronto como esas palabras salieron de su boca, sus piernas se rindieron y ella colapsó. Todo estaba borroso y ella miró a la delgada figura corriendo para atraparla.
—Yanyan —gritó He Ruize preocupado.
Lin Xinyan sonrió con dificultad. Él era He Ruize.
—Ruize.
Ellos se conocían, por ello el taxista se dio la vuelta y comenzó a correr cuando se percató que la situación era desfavorable para él. He Ruize echó un pequeño vistazo al taxista que corría, pero decidió no seguirlo porque Lin Xinyan era más importante. Él la cargó y la introdujo en su casa. Ahora que estaban en un lugar iluminado, por fin pudo ver el estado sangriento de sus rodillas.
—¿Qué pasó? —preguntó preocupado. Lin Xinyan no podía encontrar la fuerza para hablar ahora que se sentía aliviada; entonces, él la colocó sobre el sofá—. Traeré el botiquín de primeros auxilios para tus heridas. Veremos qué tan mal están.
—Ruize, ¿quién es ella? —preguntó una mujer con el cabello recogido y ropa combinada. Había un gran anillo de jade adornando uno de sus dedos de forma graciosa y lujosa.
En aquel momento, ella miraba a Lin Xinyan, sentada en el sillón; ella miró a la mujer y a su ropa, puesto que no parecía una persona promedio.
«Este lugar…» El interior de la casa estaba decorado al estilo europeo, había un gran candelabro de cristal y la luz reflejaba el cristal en la sala, todo se veía lujoso. «¿Esta es la casa de He Ruize? ¿Él… es rico?»
Él no le respondió a la mujer. En lugar de eso, sacó el botiquín del armario y lo abrió en la mesa y se puso de rondillas frente a Lin Xinyan.
—Podrías sentir un poco de dolor cuando te aplique el antiséptico, solo sopórtalo.
Lin Xinyan asintió mientras que la mujer parecía infeliz ante la actitud de He Ruize.
—Ha pasado mucho tiempo desde que perdiste a Lin. ¿Por cuánto tiempo planeas castigarte?
—Mamá, vete.—Él no estaba dispuesto a escucharla hablar al respecto.
—Ruize…
—Mamá.—Él miró a su madre y habló con un tono más grave cuando dijo—: No quiero hablar de cosas del pasado. Ahora que estoy aquí, no voy a regresar nunca.
Xia Zhenyu estaba encantada. Todos estos años había estado solo en el extranjero sin decirle a su familia su paradero, solo había enviado una carta a casa para informarles que estaba sano y salvo. Después de tantos años de extrañarlo, lo único que esperaban que él regresara. Ella se sintió feliz de que el por fin saliera de las sombras de perder a Lin y pudiera regresar al país.
Xia Zhenyu estaba preocupada de que él aún se fuera y esperaba que él pudiera quedarse por más tiempo, quería que su hijo se casara con alguien de ese lugar para que se quedara ahí. Sin embargo, a él no le gustaba mucho la idea y ella no se atrevía a presionarlo demasiado.
—De acuerdo, no te voy a molestar.
Xia Zhenyu tomó su bolso y avanzó hacia la puerta; cuando ella llegó hasta ahí, hizo una pausa y se dio la vuelta para mirar a Lin Xinyan.
Él era cuidadoso limpiando sus heridas, sus ojos miraban hacia abajo y había una emoción indescriptible en ellos. Después de tantos años, él se había culpado a sí mismo por lo que había sucedido con Lin y ahora de pronto había regresado…
Su mirada se detuvo en el rostro de Lin Xinyan por dos segundos. Era probable que fuera por esta chica. Entonces respiró profundo, pensando que ella nunca la había visto entre las familias ricas. Cuando sintió que alguien la miraba, ella se dio la vuelta para observar a Xia Zhenyu mirándola y le sonrió.
—Tía.
Lin Xinyan descubrió su identidad a través de esa conversación con He Ruize, ella era su madre. Xia Zhenyu asintió en respuesta y salió de la casa.
Lin Xinyan bajó la cabeza y miró a He Ruize limpiado sus heridas.
—No puedo creer que seas rico.

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