Enfermo de amor de Steffi Hernández 028

Enfermo de amor novela Capítulo 28 No seas tan amable conmigo_Las mejores novelas Romance | Miniread
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Las manos de He Ruize pausaron. El dinero no lo hacía feliz. Lin
Xinyan abrió la boca, pero la cerró de nuevo.
«¿Esa tal “Lin” de la cual su madre estaba hablando era alguna amiga
suya?»
Parecía que a él no le gustaba hablar sobre eso, así que ella no le
preguntó. He Ruize levantó la mirada, vio huellas en su rostro y
frunció el ceño.
—¿Quién fue esta vez? —le preguntó.
Lin Xinyan no lo sabía, pero podía suponer que había sido Bai Zhuwei
ya que era una amenaza para ella, quien temía que se acercara a
Zong Jinghao.
—No tengo ninguna evidencia. —Después de todo una suposición no
era una respuesta.
He Ruize se acercó y acarició su rostro; entonces, Lin Xinyan
retrocedió por instinto impidiendo que la tocara. Él se sintió un poco
decepcionado, pero fingió estar enojado.
—¿Ya ni siquiera puedo tocar tu rostro?
Ella no lo había evitado a propósito, era solo una respuesta instintiva
que tenía para resistirse al contacto de cualquier persona del sexo
opuesto. He Ruize le acarició el cabello.
—Yanyan, estás tímida. —Después su rostro se volvió triste—. Las
heridas en tu rodilla…
A pesar de que no se llegaba a ver el hueso, sí se podía notar que
eran bastante serias.
—Sostenlo aquí por un momento.
Él apenas había limpiado las heridas un poco antes y ahora Iba a
realizar un vendaje así que el proceso de aplicación de algunos
medicamentos iba a ser algo doloroso. Lin Xinyan asintió, pues ya
había soportado el dolor mientras He Ruize limpiaba su herida.
Por eso mismo, sabía que nadie podía quitarle ese dolor. Nadie se
sentiría triste por ella, así que debía ser fuerte.
—Mmm… —Ella frunció los labios.
He Ruize la miró por un segundo antes de intentar hacerla reír.
—Si no puedes soportarlo, puedes morder mi mano.
Lin Xinyan sonrió como si aceptara, pero su corazón era fuerte. Bai
Zhuwei no tuvo éxito esta vez, ¿la próxima sería peor? De pronto, ella
se dio cuenta de que no tenía nada. ¿Cómo sería capaz de
defenderse?
He Ruize tenía la cabeza hacia abajo mientras aplicaba los
medicamentos y no había notado su expresión ya que tenía miedo de
que ella se centrara en el dolor así que siguió hablando.
—Este medicamento no afectará a tu bebé, no te preocupes.
Lin Xinyan asintió ante las atenciones de He Ruize. Ella colocó su
mano sobre su vientre, el cual quizás era el momento más alegre que
había tenido recientemente.
Su bebé estaba bien, no sentía dolor o incomodidad en su vientre; su
hijo era un bebé muy fuerte y valiente.
—Descansa aquí esta noche. —He Ruize terminó de vendar la herida
y levantó la mirada para darse cuenta que su frente estaba llena en
sudor—. Si necesitas algo solo dímelo. Ruize está aquí.
Lin Xinyan asintió. Ahora debía averiguar si la persona responsable
había sido Bai Zhuwei o no. Ahora que estaba trabajando en la
empresa, le resultaba conveniente investigar mientras estaba cerca
de Bai Zhuwei.
He Ruize se levantó y fue a traer un balde con agua fría para limpiarle
el sudor, ayudándole a refrescar su rostro.
—¿A quién molestaste? Fueron muy duros contigo.
Lin Xinyan pensó por un minuto y entonces dijo:
—No tengo pruebas, pero asumo que fue Bai Zhuwei, la novia de
Zong Jinghao; ella me odia y creo que es porque estoy casada con él.
Al escuchar la relación de marido y mujer que tenía con Zong
Jinghao, el corazón de He Ruize se adormeció, pero al menos era
solo por un mes.
—De ahora en adelante yo te cuidaré.
Una vez que ella se divorciara de Zong Jinghao, él le confesaría sus
sentimientos y a partir de ese día, él la cuidaría, nada malo le pasaría.
Lin Xinyan no había escuchado toda la oración, pero tatareó en
respuesta.
Ella no fue a casa esa noche. Se levantó temprano al siguiente día
debido a que estaba en otro lugar y que había sido aterrada la noche
anterior.
He Ruize era muy atento, pues le había comprado ropa nueva ya que
la que ella traía puesta era casi inservible.
—Es un vestido. Creo que es más apropiado que lo uses
considerando tu herida.
He Ruize le dio la ropa. Si usaba pantalones de mezclilla podría rozar
su herida; en cambio, el vestido era largo y podía cubrirle las rodillas.
Sin contar a su madre, He Ruize era la persona más amable con ella
y se sentía presionada debida a tal bondad y por eso no sabía cómo
compensárselo.
—¿Podría ser menos amable conmigo?—dijo con voz tosca.
A lo que él le sonrió a propósito.
—Tontita, si ya me llamas Ruize, ¿no te parece que es algo normal
para mí cuidarte? No necesitas ser tan educada. —Él le tocó la nariz mientras continuaba—: Vas a ser mamá pronto, así que no llores
ahora.
Lin Xinyan exhaló y le sonrió; luego, tomó la ropa en su habitación, se
quitó la bata de baño y se cambió. Después del desayuno, He Ruize
la llevó a su casa.
—Tengo que ir a Golden Harbor.
Aún había tiempo y ella necesitaba ir a la casa de los Lin, porque
tenía el contrato de Repulse Bay que Zong Jinghao le había dado y
eso significaba que ella ahora tenía que hacer un trato para hacer un
intercambio con Lin Guoan.
Ella debía recuperar esas cosas. Solo si lograba conseguir ese
dinero, entonces podría pelear contra aquellos que querían hacerle
daño. Pese a que no era tanto dinero, por lo menos resolvería sus
problemas más urgentes y también era el dinero que le debía a He
Ruize. Ella no podía dejarlo así, a pesar de que él le había dicho que
no había necesidad de pagarle.
He Ruize se dio la vuelta en el auto y se dirigió hacia Golden Harbor.
En un momento, el auto se detuvo. Lin Xinyan se bajó y comenzó a
caminar; a pesar de que con cada paso sentía un dolor en la rodilla,
ella lo soportó y siguió caminando hacia el interior de la casa. Dentro,
las sirvientas estaban preparando el desayuno. Parecía que nadie se
había levantado aún.
—¿Quieres que los…?
—No es necesario —interrumpió Lin Xinyan.
Ella una vez había vivido ahí. La última vez que había estado en ese
lugar, ella tenía prisa y no miró su vieja habitación. A pesar de que los
recuerdos en ese lugar no había sigo buenos, aún seguía siguiendo la
casa donde solía vivir cuando era niña, por lo que sentía nostalgia.
Subió al segundo piso y estaba a punto de abrir la puerta de la
habitación donde alguna vez se había quedado cuando se dio cuenta
que de algunas voces salían de ahí; entonces, empujó la puerta con
ligereza para abrirla y se dio cuenta que Lin Yuhan había ocupado
ese lugar.
Lin Yuhan estaba recostada en la cama y Shen Xiuqing estaba
sentada a su lado mientras aparentaba estar decepcionada.
—No puedo creer que ella huyera.
—¿Qué? —De pronto, Lin Yuhan se levantó de la cama—. ¿Cómo es
que escapó?
El rostro de Shen Xiuqing estaba triste.
—Fui demasiado descuidada. Pensé que un hombre podría
encargarse de una niña. ¿Quién diría que él era tan inútil como para
no atraparla?
—Si no acabamos con ella, ¿de qué forma se cansará Zong de ella y
se divorciarán? —gritó molesta Lin Yuhan—. Si ellos no lo hacen, ¿de
dónde voy a sacar una oportunidad?
Shen Xiuqing cubrió la boca de su hija.
—Habla más bajo. No dejes que tu padre te escuche.
Lin Yuhan bajó la voz.
—Estoy enojada.
—¿No lo ves? —El rostro de Shen Xiuqing parecía contorsionarse—.
Ahora que le gusta a Zong Jinghao, ella volverá y buscará venganza
con él de su lado; estaremos acabadas.
—¡Tenemos que deshacernos de ella ahora!—dijo con voz atroz Lin
Yuhan.
Shen Xiuqing era más cautelosa.
—No ganamos esta vez, pero más vale que se prepare mejor para la
próxima. Será difícil meterse con ella.
—¡Tú!—Lin Yuhan vio a una persona parada en la puerta y saltó de
la cama; señaló a Lin Xinyan de pie en la entrada de la habitación y
dijo—: ¿Por qué estás aquí?
Lin Xinyan estaba tan segura de que había sido Bai Zhuwei que
nunca hubiera pensado que las responsables podrían ser ellas dos.
Shen Xiuqing también estaba sorprendida de verla.
—¿Cuándo subiste? ¿Qué tanto escuchaste?
Lin Xinyan la miró con desdén. Ella le había robado el marido a su
madre, le había quitado a su padre y estaba usando sus dotes. Todo
lo que ella quería era recuperar sus cosas y las de su madre.
Pero ahora quería hacerle daño.
¡Ja! ¿De verdad temía que la familia Zong fueran a apoyarla?
—¿Qué fue lo que escuchaste?
Lin Xinyan miró a Shen Xiuqing y se burló:
—Todo lo que necesitaba saber.

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