Enfermo de amor de Steffi Hernández 030

Enfermo de amor novela Capítulo 30 Fue una noche alocada_Las mejores novelas Romance | Miniread
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Su ira aumentaba tanto que estaba a punto de tragárselo. Él bajó el tono de su voz mientras una de las comisuras de su boca se levantaba. Su tono era frío sin rastro de felicidad ni enojo.
—Lo que te dije no te parece importarte, ¿verdad?
Lin Xinyan comenzó a temblar sin darse cuenta.
—Su matrimonio fue arreglado, tú no tienes derecho de pedirle algo a ella —dijo He Ruize con un tono también frío.
—Si yo no tengo derecho, tú tampoco; sin importar que el matrimonio esté arreglado o no, te estás metiendo con la esposa de alguien más y eso no es de caballeros. —Él vio de lejos a He Ruize, pero miró de reojo a Lin Xinyan—. Te daré un minuto.
Él entró en el edificio mientras He Ruize se dio la vuelta para mirar a Lin Xinyan.
—No te preocupes, estoy aquí. Te acompañaré y le explicaré todo a él.
Lin Xinyan negó con la cabeza, pues se había equivocado ya que había hecho una promesa la última vez, la cual había roto.
—Está bien, Ruize. Debes irte, aún tengo que trabajar.
Lin Xinyan entró en el edificio, cuando Zong Jinghao ya se encontraba ahí; ella tomó el elevador y una vez que estuvo afuera de la oficina de Zong Jinghao, se armó de valor y tocó la puerta.
—Adelante.
Ella empujó la puerta y estaba a punto de explicarle antes de que Zong Jinghao la detuviera por completo.
—Terminemos con nuestro matrimonio ahora. —Él la miró—. Un mes es demasiado, mejor terminemos con esto ahora.
Lin Xinyan no podía hacer que sus labios dejaran de temblar. Ella creía que estaba siendo fuerte y valiente pero no era así, no era suficiente. No podía salvarse a sí misma cuando el peligro se acercaba. Si ella no hubiera encontrado a He Ruize, no habría podido salir de esa situación, quizá hasta habría muerto en manos de Shen Xiuqing y Lin Yuhan.
Zong Jinghao no quería seguir hablando, así que tomó el teléfono y dijo:
—Abogado Lee, prepare los papeles del divorcio…
—¡No!—Lin Xinyan se apresuró, y cubrió el teléfono, mientras negaba con la cabeza—. En verdad no era mi intención no llegar a casa, pero ocurrió algo anoche y por eso…
¡Ja! Los ojos de Zong Jinghao aterrizaron sobre el vestido que ella llevaba puesto y se rio de manera sombría mientras que aquel sonido parecía atravesarle la carne y la sangre.
—Te estoy dando lo que quieres, ¿no es suficiente?
Estaba claro que ella llevaba puestos unos pantalones de mezclilla y una camiseta ayer; ahora, traía puesto un vestido. ¿Qué tan alocada había sido la noche anterior para que su ropa ya no le servía?
Tal vez ella parecía encantadora, pero en realidad era salvaje y no valía la pena pasar su tiempo con una mujer de este tipo.
—¡No!
Incluso si iban a divorciarse, aún no había llegado el momento. Si ella perdía el apoyo de Zong Jinghao, regresaría al estado donde se encontraba hace ocho años: como pez fuera del agua, impotente.
Zong Jinghao la miró. Ella estaba atónita, llena de pánico y desorientada como un venado frente a las luces, sintiéndose confundida y llena de dudas. Mientras que el dolor en su corazón lo había tomado sin previo aviso, pero se burló. ¿Ella lo había estado engañando con otro hombre y aun así quería seguir casada?
«¡Absurdo! ¡Ridículo!» Él permaneció indiferente y distante.
—¿Te estoy dando la oportunidad de estar junto a ese hombre por y para siempre, y me estás diciendo que no?
Lin Xinyan entró en pánico, llena de miedo, temía que él de verdad quisiera divorciarse. En ese momento, Lin Xinyan pensó en aquel beso inesperado y sin pensarlo más, se inclinó y lo besó. El tiempo se detuvo. Zong Jinghao se quedó atónito por un segundo, bajó sus párpados y miró a la mujer que estaba besando sus labios. Había olvidado cómo reaccionar. Ella era una cualquiera en la vida real, pero sus técnicas para besar parecían las de un principiante y había una sensación familiar que lo hacía no empujarla en ese momento.
Ella volvió en sí cuando él la empujó de forma ruda. Desconcertada por el empujón, las rodillas de Lin Xinyan se debilitaron y ella se cayó de espaldas; entonces, su vestido se levantó y sus piernas quedaron expuestas. La herida volvió a abrirse de nuevo mientras que el vendaje en sus rodillas comenzaba a cubrirse de sangre, lo cual llamaba mucho la atención. El dolor azotó sus rodillas y ella no podía evitar temblar.
Zong Jinghao estaba atónito. «Sus piernas…»
Ella ignoró el dolor que sentía y se arrastró para levantarse del suelo, lo miró y continuó suplicando.
—No te divorcies de mí.
Ella estaba asustada, temía perderlo todo, por fin se las arreglaba para mantenerse en términos iguales con Lin Guoan como esposa de Zong Jinghao y ahora todo eso parecían escaparse de sus manos como burbujas. Sus lágrimas comenzaron a caer con terror y desconcierto. Zong Jinghao se acercó a ella, se inclinó y jaló los bordes de su vestido. Ambas rodillas estaban cubiertas con vendas, pero el rojo brillante atraía su atención. «¿Estaba herida?»
Su voz parecía mostrar un tono de angustia que apenas y podía notarse. Tal vez, aunque no se percatara de eso, él se sentía preocupado al ver que ella estaba lastimada.
—¿Qué pasó?
Lin Xinyan se limpió las lágrimas del rostro y tomó la oportunidad para explicarle.
—Iba a casa anoche en un taxi, pero resultó que alguien había contratado al conductor para lastimarme. Tuve que saltar del auto para escapar y me lastimé las rodillas; en verdad no era mi intención no llegar a casa, solo estaba con He Ruize porque me salvó.
Zong Jinghao no quería admitir que su corazón se había ablandado al ver lo lastimada que estaba y se enderezó manteniendo su expresión aún con frialdad.
—¿Sabes quién quiso herirte?
—Fueron Shen Xiuqing y Lin Yuhan. Lo hicieron porque nos casamos, temían que estuvieras de mi lado y yo me vengara, así que decidieron deshacerse de mí.
Ella no tenía nada que ocultar sobre este asunto, tenía que convencerlo de no divorciarse, porque esa era su prioridad. Su indisposición para divorciarse no se debía a que lo quería, sino a que ella temía que los otros estuvieran esperando para hacerle daño. Él estaba sorprendido al sentirse un poco decepcionado; se dio la vuelta para mirar las ventanas estilo francés, mostrándole a ella su solitaria espalda.
—¿Esa es la razón por la cual no quieres que nos divorciemos?
Ella no lo negó.
—Nuestro acuerdo fue por un mes, ¿podemos esperar hasta ese entonces?
Zong Jinghao cerró los ojos y frunció el ceño, pues era evidente que no estaba interesado en seguir discutiendo; en lugar de llegar a un acuerdo o rechazarla, mencionó con un tono frío:
—¡Sal ahora!
—No saldré por la noche mientras siga siendo tu esposa y haré todo lo que las esposas hacen, no se preocupe, Sr. Zong —le garantizó Lin Xinyan.
Zong Jinghao estaba frustrado y su tono era frío como el hielo cuando dijo:
—¡Sal ahora!
Lin Xinyan dudó por un segundo y luego salió cojeando. Cuando la puerta se cerró, Zong Jinghao se sostuvo la cabeza y se rio a carcajadas de él mismo, lo hacía con ironía ya que se estaba burlando de sí mismo. Había perdido el control solo por una mujer tan insignificante como ella. Nunca le había ocurrido antes.
Sabía que ella no era pura ni inocente y ahora no podía controlarse por actuar distinto cuando ella estaba involucrada.
Lin Xinyan regresó a su lugar. Ella se quitó los vendajes mientras la sangre de su herida comenzó a brotar, buscó el ungüento que Ruize le había dado y lo colocó sobre su herida, pero no volvió a verla. Era hora de trabajar, así que los empleados comenzaron a llegar a la oficina.
Ella se apresuró a traducir los documentos. Era tan callada que parecía que no estaba ahí, ni siquiera Bai Zhuwei se había aparecido para causarle problemas.
En la tarde, todos se habían ido a almorzar. Lin Xinyan no era como los demás, pues había empacado su almuerzo y había comido en su lugar mientras revisaba los documentos. Bai Zhuwei le había dicho que terminara las traducciones en dos días y solo había traducido la mitad el día anterior; aún le faltaba la otra mitad, así que estaría muy ocupada ese día. Tenía que terminar el trabajo en el tiempo que le habían dado para evitar que Bai Zhuwei encontrara algo que reclamarle.
Bai Zhuwei había ido a la cafetería de la oficina con Zong Jinghao para almorzar y como siempre, ellos iban juntos. Él nunca había preguntado algo con respecto a Lin Xinyan y eso hacía que Bai Zhuwei se sintiera aliviada. Había estado demasiado agitada y nerviosa la última vez debido a que Lin Xinyan había sido la chica de esa noche y el bebé en su vientre era el hijo de Zong Jinghao.
Ahora que tenía tiempo para pensarlo, ella se había dado cuenta de que él nunca sabría la verdad sobre aquella noche ya que la única mujer que lo sabía estaba muerta.
Siempre que ella pudiera tener el corazón de Zong Jinghao para ella lo demás no importaba… En cuanto a Lin Xinyan, conocía a alguien que podía deshacerse de ella pronto y…

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