Enfermo de amor de Steffi Hernández 032

Enfermo de amor novela Capítulo 32 El amor de aquella noche_Las mejores novelas Romance | Miniread
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—¡Cállate!—Tan pronto como Qiu Yi abrió la boca, Bai Zhuwei la interrumpió y la regañó—: Deberíamos ser más amistosas y ayudarnos ya que estamos en la misma empresa. Solo porque te lanzó un poco de agua y no quisiste pasar eso por alto, ¿crees que hiciste lo correcto?
Qiu Yi estaba preocupada por el juego en el que se había metido, pero ahora no se atrevería a desobedecer a Bai Zhuwei debido a su posición en la empresa. Era posible que ella la salvara si se quedaba callada.
Lin Xinyan observó a escondidas las interacciones entre Qiu Yi y Bai Zhuwei y sentía que hacía frío, pero no porque su cuerpo se enfriara, sino su corazón. Muchos en la empresa la odiaban porque ella iba a casarse con Zong Jinghao. Ella solía pensar que era un simple acuerdo que hasta ahora había seguido con muchas dificultades y no podía entender porque ellos no la toleraban, aun cuando sabían que su matrimonio con Zong Jinghao había sido arreglado.
Qiu Yi miró a Lin Xinyan, aunque ella pretendía que no la veía; creía que podía ayudarla, pero aún no se había dado cuenta de eso. Qiu Yi quedó atónita por un minuto antes de decir:
—No era mi intención hacer eso.
—Yo sé muy bien qué hiciste. —Guan Jing se dio la vuelta y miró a todos en la habitación; todos los demás estiraron sus cuellos para escuchar lo que él quería decir—: Si de verdad quieres saber, mira el video de las cámaras de seguridad cuando salgas. Esta es nuestra empresa, no un mercado, así que no queremos empleados que desunidos. Espero que todos puedan tomar esto como una lección.
Guan Jing alejó a todos una vez que terminó de hablar y dijo:
—Regresen y hagan lo que tengan que hacer.
Todos regresaron a sus puestos, incluyendo Lin Xinyan.
Cuando Zong Jinghao dejó la oficina para dirigirse a la sala de reuniones, Qiu Yi lo miró y se acercó hacia él.
—Sr. Zong, no era mi intención hacer eso.
A él no le interesaba escucharla, solo pasó junto a ella y continuó recto hacía la sala de reuniones. Guan Jing la jaló hacia un lado y la detuvo cuando ella estaba a punto de seguirlo.
—Yo sé exactamente lo que hiciste y tú ya deberías saber que el Sr. Zong no tiene un buen temperamento.
—Pero…—Qiu Yin quería explicarle; sin embargo, se percató de que no había nada que explicar.
Guan Jing la miró como advertencia y se dirigió a la sala de juntas.
Qiu Yi no quería perder su trabajo y tuvo que rogarle a Bai Zhuwei que la ayudara. Considerando la relación tan cercana que ella y Zong Jinghao tenían, estaba segura de que aún podía cambiar las cosas que había hecho mientras ella pudiera seguir rogando; así, esperó en la entrada de la sala de juntas.
Después de una hora y media de reunión y la puerta de la sala se abrió. Zong Jinghao estaba de pie imponente en la puerta con Guan Jing y Bai Zhuwei detrás de él. Ellos parecían estar frunciendo el ceño cuando la miraron.
Qiu Yi se sobresaltó y se sostuvo del brazo de Bai Zhuwei mientras le decía:
—Zhuwei, debes rogarle al jefe que me perdone, solo molesté a Lin Xinyan por ti.
—¿De qué estás hablando? —Bai Zhuwei la empujó con fuerza.
—Pero dijiste que no te agradaba. —Qiu Yi nunca pensó que Bai Zhuwei se volvería en su contra tan rápido.
—Tal vez no me agrade, pero ¿acaso te pedí que lo hicieras?
Zong Jinghao estaba consciente de que a ella no le agradaba Lin Xinyan, no podía negarlo. Bai Zhuwei no lo había escuchado en específico, pero hasta ahora era evidente y por eso Qiu Yi respondió:
—Pero…
—Debes pagar por lo que hiciste.—Bai Zhuwei llamó a los guardias de seguridad—: ¡Sáquenla de aquí!
—Zhuwei, te suplico que me ayudes a rogarle al jefe. ¡De verdad no puedo perder mi trabajo!
Bai Zhuwei no se tentó el corazón para nada. ¿Qué pensaría Zong Jinghao sobre ella después de escuchar tales tonterías de esta mujer? ¿La salvaría?
«¡Olvídalo!»
Era evidente que no podía salvar su trabajo, así que Qiu Yi le gritó a Bai Zhuwei llena de furia.
—¡Eres una idiota mal agradecida que solo se hace la buena todo el tiempo! ¡Hiciste que perdiera mi trabajo! ¡Zorra!
—¿Lo ven? Ella solo está perturbando el orden aquí. ¡Sáquenla!—la regañó Guan Jing regañó.
Entonces, los guardias de seguridad de inmediato hicieron su trabajo. Sus gritos se desaparecieron a lo lejos.
Zong Jinghao parecía molesto durante toda la farsa para después salir a prisa. Bai Zhuwei lo siguió de inmediato. Una vez que ambos entraron en la oficina, ella pasó sus brazos por detrás y rodeó la cintura del hombre.
—Hao, escúchame —dijo ella reclinando su cabeza sobre su fuerte espalda y continuó—: Yo dije que no me agrada, pero de verdad no le pedí a nadie que le causara problemas.
Zong Jinghao miró las manos alrededor de su cintura y respondió:
—Te dije que voy a darte el lugar que te mereces. Pero… ¿por qué eres tan impaciente?—Después de terminar de hablar, él se liberó y mencionó—: Yo me acosté contigo y me haré responsable por lo que hice, pero no debes causarle problemas.
—Hao, de verdad no lo hice, aun si hice algo malo, lo hice por ti. ¿Está mal que yo te ame? ¿No me conoces después de tanto tiempo?—Bai Zhuwei comenzó a llorar—. Yo estoy dispuesta a darte mi cuerpo, incluso mi vida si es necesario. ¡Yo estoy loca por ti, te amo y no quiero perderte!
Zong Jinghao parecía estar algo conmovido, no porque ella fuera sincera sino porque habían dormido juntos, así que le limpió las lágrimas.
—No te regañé, pero… ¿por qué estas llorando? —dijo—. ¿Estás tratando de ablandar mi corazón?
Sus lágrimas cayeron poco a poco y mientras ella las limpiaba, decía:
—Me da miedo que me abandones. No tengo a nadie más. Desde que era joven crecí en un orfanato y para escapar de ese lugar, trabajé muy duro para estudiar y poder ganarme la vida; después, fui muy afortunada de conocerte y ahora tú eres mi único conocido y mi amado. No puedo permitir perderte.
—No lo harás. Yo voy a darte todo lo que te prometí. —Él alejó sus manos y se dio la vuelta sin mirarla y entonces le dijo—: Ve a trabajar.
A Bai Zhuwei le pareció difícil de entender.
—Hao…
—Solo ve.
Él comenzó a sentirse impaciente, pues era evidente que no quería profundizar del tema. Bai Zhuwei no tenía más opción que salir de la oficina. Cada vez le resultaba más difícil entender a Zong Jinghao. Una onda de incomodidad recorrió su espina dorsal, así que decidió ir al baño de mujeres para hacer una llamada.
—¿No le dijiste lo que hiciste? ¿Por qué ella sigue en la empresa como si nada?
—Fallamos. —Lin Yuhan también estaba furiosa.
Bai Zhuwei casi quería regañarla, pero mantuvo la calma ya que aún no era hora de utilizarla y entonces le dijo:
—¿Por qué dices que fallaron?
—Mi madre y yo fuimos demasiado descuidadas. ¡Solo encontramos a un hombre y ella escapó!
Bai Zhuwei casi no podía evitar decirle que era una idiota.
—Entonces, ¿la dejaste ir?
—Mi madre dijo que ella debía estar alerta ahora y apenas podemos hacer algo en un plazo tan corto.
Además, después de que algo sucedió en la empresa, Lin Guoan ya no trataba a su madre tan bien como antes. Ahora debían encargarse de él. Estarían acabadas una vez que las enviaran lejos, justo como había sucedido con Zhuang Zijin y su hija hace ocho años.
Bai Zhuwei estaba impaciente aun cuando no podía hacerlo por ella misma y tenía que esperar con paciencia.
—Solo hazlo rápido —dijo.
—¿Por qué estas más impaciente que yo?
Bai Zhuwei estaba atónita y se dio cuenta que estaba demasiado ansiosa, así que de inmediato respondió:
—Es porque estoy preocupada por ti. ¿Como es qué Lin Xinyan merece estar con Zong Jinghao? ¿No te parece malo?
—Sin duda, se suponía que yo me casaría con él. ¿Quién se cree que es esa zorra?
Bai Zhuwei sonrió con desdén y pensó para sí misma. «Lin Xinyan seguro no se lo merece, ¡pero tú tampoco!» Bai Zhuwei en realidad no quería hablar con ella porque no le servía de nada.
—No te atrevas a fallar otra vez.
Bai Zhuwei colgó en cuanto terminó de hablar.
Dos días atrás…

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