Enfermo de amor de Steffi Hernández 036

Enfermo de amor novela Capítulo 36 Mi marido es primero_Las mejores novelas Romance | Miniread
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Lin Guoan era reacio al respecto y, aun así, quería aprovechar considerando la relación entre Lin Xinyan y Zong Jinghao. De lo que quedaba del dote de Zhuang Zijin apenas y se juntaban dos millones en efectivo, pero el valor total rondaba entre los cinco millones si se consideraba el valor de las joyas.
Lin Guoan le dio un cheque y algunas joyas a pesar de que algunas faltaban, incluyendo el brazalete que una vez había visto usar a Shen Xiuqing. Él parecía comprender que ella estaba pensando en eso y le explicó para aclarar sus dudas:
—Ha pasado algo de tiempo y algunas de las joyas se perdieron y otras se rompieron. Esto es todo lo que tengo.
Lin Xinyan sabía bien lo que sucedía, pero no se lo dijo ya que sentía que conseguir estas cosas era mejor que no recibir nada. Además, ella podría recuperar el resto de sus pertenencias poco a poco; por lo tanto, tomó el cheque, recogió la caja y la puso dentro de un baúl.
Después regresó a la casa con él, pero algo no parecía estar bien. Lin Xinyan miró los pedazos rotos de vidrio en el suelo y el agua derramada en el desaliñado vestido de Lin Yuhan, quien estaba llorando y sus ojos estaban rojos e hinchados. Ella saltó hacia su padre tan pronto lo vio y dijo:
—¡Papá!
Aparentaba estar muy arrepentida. Lin Xinyan la miró y avanzó hacia Zong Jinghao mientras se percataba de que había algo inusual en su rostro. «¿Está ebrio?» Pero el vaso frente a él estaba lleno.
—¿Qué sucedió? —preguntó en voz baja, acercándose a él.
Él luchaba para abrir los ojos mientras su visión se nublaba como si tratara de contenerse para no hacer algo; después, la miró con desdén.
—Ayúdame a levantarme.
Lin Xinyan puso su brazo alrededor de sus hombros y lo sostuvo de la cintura.
—Nos vamos a casa—le dijo.
—¡No se pueden ir!
Tan pronto como ella le ayudó a su marido a levantarse, Shen Xiuqing se puso de pie y habló:
—¿No se harán responsables por lo que le pasó a Han?
—¿Qué pasó?
Lin Guoan también notaba que algo no andaba bien.
—Papá… —Lin Yuhan lloraba con fuerza y respondió—: Justo… justo ahora…
—¿Qué pasó?
Lin Guoan miró el vestido arruinado de su hija y luego a Zong Jinghao.
—Sr. Zong, ¿qué le hizo a mi hija? —dijo frunciendo el ceño.
Aunque parecía que lo estaba interrogando, en realidad quería que le hiciera algo a Lin Yuhan, para que Lin Xinyan no pudiera amenazarlo nunca más. Al ver el vaso roto en el suelo, ella estaba sorprendida y decepcionada por completo. Shen Xiuqing era capaz de cualquier cosa con tal de conseguir lo que quería, incluso de usar un truco sucio como ese.
—¿Quieres decir que mi marido te molestó y quería hacerte algo indecente? —dijo Lin Xinyan mirando a Lin Yuhan para después burlarse—: Mi marido no estaría interesado en una mujer tan despreciable como tú.
—Han, tu hermana está herida. ¿Cómo puedes defender a un extraño? —dijo indiferente Lin Guoan.
—¿Hermana? Mi madre solo tuvo una hija y esa soy yo —respondió Lin Xinyan con desdén—. ¿Cómo es que tengo una hermana? Además, definitivamente estoy del lado de mi marido.
Zong Jinghao miró un lado del rostro de ella y comenzó a hacerse ilusiones después de escucharla decir tantas veces que él era su esposo, pues sentía que de verdad lo era. Lin Xinyan lo ayudó a incorporarse para retirarse una vez que terminó la conversación; cuando pasaron junto a Lin Guoan, de pronto Zong Jinghao se detuvo.
—Ahora ya sé cómo tratan los Lin a sus invitados —les dijo con un tono severo—. ¡Pero lo van a pagar!
Lin Guoan se quedó asombrado y miró a su alrededor, fijando la vista en Shen Xiuqing para preguntar:
—¿Qué pasó?
Ella también estaba aterrada por cómo habían sucedido las cosas, pero ya que había sucedido se sentó en la silla y dijo llorando:
—Fue mi culpa. No pude siquiera proteger a mi propia hija.
Lin Yuhan también lloraba aterrada. Shen Xiuqing había colocado una droga en el vaso de agua, en el vino y en la comida de Zong Jinghao. Él no había probado nada aparte del agua mientras esperaba a Lin Xinyan. Al ver que él había bebido el agua, Shen Xiuqing le dijo a su hija que se acercara a él y lo ayudara a llegar a la habitación para acostarse con él, pero cuando estuvo a punto de levantarlo, Zong Jinghao de inmediato le lanzó el vaso.
Lin Yuhan podía recordar con claridad la expresión de Zong Jinghao en ese momento, apretando los dientes debido al extremo enojo que sentía y había un aire de furia alrededor de sus mejillas hundidas, él la miraba con ese tipo de expresión en su rostro. Lin Yuhan todavía seguía aterrada mientras Lin Xinyan miró cómo estaba acurrucada entre los brazos de su padre.
¡Madre e hija habían sido demasiado imprudentes y ninguna se arrepentía de haber hecho una jugada tan sucia!
Era tan difícil para ella levantar a Zong Jinghao en ese estado debido a que su rodilla estaba lastimada, pero una vez que ella pensó que él había sido afectado por culpa suya, se sintió culpable y se decidió a llevarlo fuera de la residencia Lin.
La villa Lin aún era un desastre. Lin Guoan también notaba que algo no andaba bien. ¿Qué clase de mujer no había tenido Zong Jinghao? ¿En verdad era necesario incomodar a Lin Yuhan durante la cena?
—¿Qué fue lo que pasó en realidad? —preguntó él con severidad, empujando a Lin Yuhan.
—Zong Jinghao está enamorado de nuestra Han…
¡Zas! Antes de que Shen Xiuqing pudiera terminar esa oración, Lin Guoan le dio una bofetada.
—¿Aun así no me vas a decir la verdad? ¿Acaso crees que tu hija es un ángel? ¿Crees que no puede seducir a un hombre para que la moleste?
Shen Xiuqing se arrodilló de inmediato y abrazó la pierna de Lin Guoan al ver que no podría salirse con la suya.
—Guoan, lo hice por nuestro propio bien —dijo a la par—. Era evidente que Lin Xinyan no quería ayudarnos, así que pensé que si Han podía acercarse a su marido, los problemas de la empresa se resolverían con mayor facilidad.
»Quizá no lo pensé bien, pero mi intención era buena porque quería hacer algo por ti.—Ella recargó su rostro en el pantalón de Lin Guoan mientras lloraba diciéndole—: Guoan, he estado muy nerviosa porque la empresa tiene problemas, pero solo soy una mujer después de todo, no puedo hacer mucho por ti. Por eso… admito que fue mi culpa.
Él no podía tranquilizarse, solo estaba confundido mientras escuchaba un ruidoso zumbido en su cabeza. Lin Yuhan también lloraba detrás de ellos.
—¡Ustedes dos, cállense!—Lin Guoan les gritó.
—Mírate, ¡qué desgracia!—dijo Shen Xiuqing viendo a su hija.
Las sirvientas estaban mirándolos; en ese momento, ellas temían salir de la cocina sin atreverse a convertirse en espectadoras de la farsa de su jefe ya que podrían perder su trabajo. Shen Xiuqing se levantó temblorosa limpiando sus lágrimas.
—Guoan, yo quise ayudarte.
—¿Eso quisiste?
Lin Guoan ya estaba demasiado molesto por los problemas de la empresa y después, por haberle dado algo de dinero a Lin Xinyan. Ella había hecho algo tan estúpido cuando él estaba furioso. Su ira era tan incontrolable al punto que él sentía que podía matar a alguien en este momento. Lin Yuhan nunca había visto a su padre tan lleno de rabia y comenzó a llorar otra vez; entonces, Lin Guoan la golpeó.
—¿Qué otra cosa sabes hacer además de llorar? ¡Qué desperdicio es criar a una criatura tan inútil como tú!—la regañó—. ¡Enamora a Zong Jinghao hoy mismo si eres tan capaz! ¿Para qué más te sirven los ojos aparte de llorar?
Lin Guoan estaba tan molesto quería correr a Shen Xiuqing y a Lin Yuhan de la casa.
Fuera de la casa, Lin Xinyan metió a Zong Jinghao en el auto. Él parecía estar ebrio e incluso un poco inconsciente y ya que ella no podía conducir, dijo:
—Debo pedirle un favor a alguien.
Sacó su teléfono, pero no tenía demasiados conocidos en China, quizá la única persona a la cual podía recurrir era He Ruize, así que miró su número y cuando estaba a punto de marcar, alguien la sostuvo por la cintura. El hombre que antes estaba inconsciente ahora la miraba.
—¿A quién estás llamando?
—Yo… —respondió ella.
Zong Jinghao había visto el nombre en la pantalla y parecía tener ciertos pensamientos malvados dentro de su cabeza.
—¿Al doctor He Ruize?
Lin Xinyan se quedó atónita por un momento y levantó su mano para tocar su frente. De la nada Zong Jinghao la sostuvo de la cintura y le dio la vuelta para que se sentara en el auto.

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