Enfermo de amor de Steffi Hernández 041

Capítulo 41 Aprovecharse de él _Las mejores novelas Romance | Miniread
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Lin Xinyan le envió su ubicación y después se levantó de la cama. Por casualidad, la señora Yu estaba yendo a despertarla, así que cuando vio que se levantó, le dijo:
—La comida está lista.
—No comeré aquí. Tengo que salir.
Lin Xinyan se ató el cabello, el cual estaba un poco despeinado; luego, caminó hacia la puerta, y salió después de cambiarse los zapatos. Como no quería que He Ruize fuera a la casa, caminó a la esquina y ahí lo esperó. He Ruize llegó muy pronto, pues no quería hacerla esperar mucho tiempo. Sin embargo, tenía un aspecto diferente al habitual.
Desde que Lin Xinyan lo conocía, siempre vestía ropa casual o un abrigo blanco, por lo que era la primera vez que lo veía vestido con traje y corbata; se bajó del auto para abrirle la puerta y antes de entrar, Lin Xinyan le preguntó:
—¿Es un evento importante?
Su vestimenta lucía muy formal.
—La verdad no. —Porque no le importaba.
Acto seguido, Lin Xinyan se agachó para subirse al auto. Sin embargo, ninguno de los dos mencionó el tema del que habían hablado antes. He Ruize iba manejando mientras que Lin Xinyan permanecía en silencio, lo que hizo que el ambiente dentro del auto fuera confuso, de cierta forma.
—No estés nerviosa. Cuando estemos ahí, solo haz lo que yo hago. —He Ruize buscó algo que decir a propósito.
Habría sido incómodo si el silencio hubiera continuado, en especial después de la confesión. Lin Xinyan estuvo de acuerdo de inmediato debido a la atención que él tenía hacia ella, el cual no tenía nada que ver con sus sentimientos.
—Está bien.
Volteó a verla. Se había peinado con una coleta, su rostro era del tamaño de la palma de una mano; además, tenía una nariz bonita, y los labios rosas. Cada parte de ella era delicada. En verdad había crecido, ya no era una pequeña niña.
—Yan, ¿no te gusto porque soy muy viejo? —He Ruize levantó las comisuras de sus labios.
—Apenas estás en tus veintes. No eres tan viejo, Ruize. —Sonrió Lin Xinyan.
«Ni siquiera tienes 30 años.» Se acercó para tocarle el cabello.
—Es cierto lo que dicen, las chicas son tiernas.
Lin Xinyan le quitó la mano de la cabeza.
—¿Por qué siento que te quieres aprovechar de mí?
—¿Tú crees? —Sonrió He Ruize.
Lin Xinyan fingió estar enojada y lo ignoró. Mientras platicaban, He Ruize estacionó el auto enfrente del edificio. Una enorme pantalla mostraba la historia del desarrollo de Dingfeng Jewelry. Además, en la entrada había filas de autos de lujo. Lin Xinyan estaba inexplicablemente nerviosa.
He Ruize le abrió la puerta del auto y le extendió la mano.
—No estés nerviosa, estoy aquí contigo.
Lin Xinyan lo miró durante dos segundos, mientras que He Ruize volvió a extender la mano.
—Tienes que entrar conmigo. Hoy eres mi pareja.
Lin Xinyan también extendió la mano. Cuando llegaron a la alfombra roja, vieron que estaba desplegada desde la entrada hasta el vestíbulo. Además, había dos hombres con trajes negros en ambos lados de la puerta y, a la mitad, se encontraba una recepcionista un poco mayor.
Se acercó a saludar a He Ruize en cuanto lo vio.
—Señor Ruize.
Lin Xinyan volteó a mirarlo. Sabía que no era una persona común y corriente, pero no esperaba que fuera de la misma familia He, dueños del Grupo Dingfeng. Por otro lado, los Zong tenían muchos miembros talentosos, los cuales eran una estrella en ascenso. Además, cuando le heredaron el negocio a Zong Jinghao, ya era una empresa líder en el mercado en la ciudad B y ni siquiera Dingfeng, una marca ancestral, podía comparase con ellos.
Wanyue tenía diversas empresas y cubría una amplia gama de campos. Su Banco Superior de Inversión convirtió con HSBC y tenía una buena reputación a nivel mundial. En señal de respuesta, He Ruize asintió con suavidad.
—Vamos. —He Ruize volteó a ver a Lin Xinyan—. ¿Te sientes incómoda?
Lin Xinyan asintió.
—En realidad, yo también me siento incómodo —dijo He Ruize con una sonrisa en su rostro.
A él no le interesaba hacer negocios. De hecho, era su hermano quien gestionaba el negocio familiar.
—¿Por qué te fuiste al país A? ¿Fue para recuperarte de una ruptura amorosa?
Con el origen familiar que He Ruize tiene, no debería estar trabajando como psiquiatra en una clínica pequeña como esa.
He Ruize quedó atónito, pues no esperaba que le hiciera esa pregunta de manera abrupta. Entonces, preguntó con una sensación de incomodidad:
—¿Qué te hace pensar que estuve ahí para recuperarme de una ruptura amorosa?
—Lin era tu novia, ¿no? —Recordó el nombre que su mamá había mencionado aquella vez en la villa.
Por la manera en que lo dijo, parecería que a He Ruize le importaba mucho la tal Lin. Estaba segura que ese era el nombre de la chica, ya que sonaba muy lindo. Sin embargo, la sonrisa de He Ruize se desvaneció poco a poco cuando escuchó ese nombre.
—Su nombre es He Ruilin y es mi hermana. Desapareció cuando era una niña y no la han encontrado hasta la fecha.
Lin Xinyan no supo qué decir. Había tocado una dolorosa herida por accidente, pues pensaba que «Lin» era su ex novia.
—Lo siento.
—No tienes que disculparte. —He Ruize sonrió de nuevo.
El majestuoso vestíbulo estaba lleno de gente. Los hombres vestían traje y corbata, mientras que las mujeres usaban el maquillaje más hermoso junto con sus mejores vestidos, de esta forma guardaban las apariencias para sus hombres. Lin Xinyan, por su parte, no tenía nada de maquillaje en el rostro, lo cual la hacía ver fuera de lugar.
—Ze.
Xia Zhenyu le eligió a su hijo una acompañante para el evento de esa noche. Era la hija del jefe de una empresa de materiales de construcción y, aun así, la rechazó. Trajo a otra chica en su lugar.
—Mamá, ella es Lin Xinyan. —La presentó He Ruize.
Era una gran ocasión y, aunque Xia Zhenyu estaba disconforme por el hecho de que él había llevado a esa chica, no podía mostrar su insatisfacción en público. En cambio, dijo con una amable sonrisa en su rostro:
—Ah. Vayamos a conocer a las personas nuevas de por allá.
He Ruize estaba casi todo el año en el extranjero. Por consiguiente, todos habían olvidado por poco que había un hijo menor en la familia He y al único que recordaban era al mayor, He Ruixing.
Justo en el centro del pasillo colgaba un candelabro desde el segundo piso, el cual emitía una luz cristalina que lo hacía lucir deslumbrante. Había un grupo de personas de pie ahí. Tal vez, el más atractivo de ese grupo era el hombre alto y guapo que se encontraba en medio, rodeado de personas. Lin Xinyan pudo reconocer de quién se trataba, a pesar de que estaba lejos. De pronto, su corazón se aceleró de manera inexplicable.
He Ruize le dio una palmadita en la mano y le dijo:
—Me tienes a mí.
—¿Sabes que está aquí? —dijo Lin Xinyan, mirándolo a los ojos.
—Solo quiero que sepa que no estás sola. —Entonces, He Ruize se apoderó de ella.
—De ahora en adelante, el mercado les pertenece a ustedes, los jóvenes.
Tang Zheng era el expresidente de HSBC, quien después de su jubilación rara vez asistía a eventos. Cuando habló, dejó escapar una risa fuerte.
—Jinghao es el joven más prometedor de esta generación.
—Me hace sentir halagado, señor Tang.
Zong Jinghao estaba de pie con una mano en su bolsillo, mientras que Bai Zhuwei lo tomaba del brazo al mismo tiempo que sostenía una copa de vino tinto, el cual brillaba con fuerza bajo la luz junto con sus delgados dedos de la mano derecha.
—Escuché que Wanyue construyó…
He Ruixing no terminó su oración, pues en ese momento se sorprendió al ver entrar a su hermano con una chica.
—¿Quién es ella, Ruize? —preguntó He Ruixing.
—Es mi novia —dijo He Ruize cuando se acercaba con ella.
He Ruize miró a Zong Jinghao mientras estaba hablando, como si se estuviera aprovechando de él y como no quería reconocer a su esposa, con gusto sería el honesto y el directo.
Por otro lado, Lin Xinyan no esperaba que He Ruize dijera eso en público. Su instinto la hizo querer soltarlo de la mano. Sin embargo, cuando He Ruize notó su intención, la sujetó aún más fuerte para evitar que soltara.
—No hay nada que temer —dijo con una sonrisa.
Lin Xinyan se sentía muy culpable, por lo cual ni siquiera se atrevió a levantar la vista. Además, tampoco sabía por qué se sentía así.
Con una sonrisa en su rostro, He Ruixing le presentó a su hermano a todos:
—Él es mi hermano. No ha estado en el país durante muchos años, pero ahora que está de regreso, me gustaría que lo guiaran en sus futuros proyectos.
Bai Zhuwei apretó el puño.
—Señorita Lin.
Zong Jinghao levantó la vista con lentitud y miró rápidamente a Lin Xinyan. Después, volvió a mostrar su mirada indiferente.
El inestable estado mental de Lin Xinyan poco a poco regresó a sentir paz en medio de la ignorancia de Zong Jinghao y se rio de su propio nerviosismo.

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